Continuismo; por Alejo Vidal-Quadras

La flamante presidenta del PP vasco, designada que no elegida, se ha manifestado tras su nombramiento a favor de una línea continuista para su mandato. Teniendo en cuenta que su formación, liderada entonces por Jaime Mayor, obtuvo hace una década 300.000 votos y diecinueve diputados en la Cámara autonómica y que ahora cuenta con 130.000 sufragios y diez escaños, su apuesta por seguir en la misma estrategia no parece demasiado prometedora. Una sencilla extrapolación nos lleva a la conclusión de que la aspiración de Arantza Quiroga es pasar de la irrelevancia actual a la completa desaparición a medio plazo. Noble y hermosa ambición que sin duda merecerá los plácemes de los nacionalistas por lo que revela de espíritu dialogante y, en las propias palabras de la nueva presidenta, "abierto a todas las ideas", las ideas de sus enemigos se entiende, aunque no a las de sus militantes y base social. El día que se analicen las razones por las cuales los máximos dirigentes del Partido Popular español, de 1995 en adelante, decidieron dar todo tipo de facilidades a los proyectos separatistas catalán y vasco, seguramente revelará interesantes misterios porque algún arcano debe esconder semejante despliegue de masoquismo.
















