La paciencia; por Alejo Vidal-Quadras

La cuestión central de la posible salida de la crisis en España ha quedado perfectamente identificada tras los cuatro últimos años de Gobierno de Zapatero y los quince meses que llevamos de Rajoy en La Moncloa. Se trata, lisa y sencillamente, de si los dos grandes partidos nacionales están dispuestos a reformar la estructura del Estado y el tamaño del sector público para moderar apreciablemente el gasto de las Administraciones con el fin de permitir que las familias y las empresas puedan ahorrar, pagar sus deudas e invertir, o no tienen intención de hacerlo. Sabemos a estas alturas que el PSOE no piensa moverse en esta línea, por el contrario recomienda incrementar todavía más un esfuerzo fiscal que los contribuyentes soportan con grandes dificultades. En cuanto a la cúpula del PP, no hay señales de que perciba esta gran reforma como una necesidad porque desde su llegada al poder nada efectivo ha impulsado en este sentido.
Ante el clamor de la calle y de una multitud de expertos, incluyendo voces de probada filiación socialdemócrata, el presidente del Gobierno ha anunciado que no piensa variar un ápice su política de seguir bregando con el desastre a base de conseguir plazos más largos para cumplir el calendario de reducción de déficit, tomar medidas parciales y subir los impuestos mientras la vaca, apreciablemente famélica tras tanto meneo, siga dando leche. Una vez la agenda a seguir ha quedado clara (reforma del Estado, liberalización a tope de los mercados y bajada de impuestos), la pregunta es cuánta paciencia demostrarán los españoles durante el resto de esta legislatura. O qué grado de la cardinal virtud ejercitarán los dirigentes populares mientras ven derrumbarse su partido en las encuestas. Por si acaso, abróchense los cinturones.













