Yo no soy Maricarmen
Entre caras falsamente compungidas y declaraciones pomposas nos vienen dando la tabarra en los últimos días. Asistimos al enésimo despliegue de cinismo político, una coreografía perfectamente ensayada que pretende disfrazar la incompetencia y la ambición con el ropaje de la justicia social. Es lo último del Gobierno de Sánchez y de sus adláteres, una red de poder experta en desviar la atención mientras la realidad de la calle se desmorona.












