El talento y el sentido común

Muchas personas utilizan latiguillos, expresiones que reflejan una idea, una opinión o una recomendación, y que repiten hasta la náusea en cualquier discurso o conversación. Son como comodines mentales que sirven en toda ocasión y circunstancia y que precisamente por ser de aplicación universal acaban significando muy poco. De hecho, el empleo abusivo de estas referencias multiuso esconde casi siempre una notoria incapacidad para analizar asuntos complejos o para argumentar con amplitud y rigor. Ante un problema o una dificultad de cierta envergadura, en vez de afrontarlos mediante actitudes y razonamientos potentes, el recurso al latiguillo que transmite una aparente evidencia, ahorra mayores esfuerzos cognitivos o decisorios.


















