Cisnes negros

No podía ni debía suceder y ha sucedido. Sus consecuencias serán de largo alcance y no precisamente positivas. Ha sumido en el desconcierto a las elites políticas, empresariales, financieras e intelectuales europeas, que tardarán en reponerse del golpe y que se debaten entre la congoja, el miedo y la incertidumbre. El futuro ya no es lo que era y es difícil predecir cómo será. Siete décadas ininterrumpidas de progresiva integración continental, con sus avances y retrocesos, pero siempre en dirección de una unión cada vez más estrecha, han quedado traumáticamente interrumpidas y la máquina comunitaria, con sus ruedas atascadas en el lodo, gira en el vacío mientras su motor recalentado humea impotente. Un enorme cisne negro ha desplegado sus alas sobre las Islas Británicas y su sombra oscura ha cubierto al conjunto de la Unión Europea sumiéndola en un estremecimiento frío de desconcierto y de duda. El Brexit ha triunfado.


















