El silbido del camaleón; por Alejo Vidal-Quadras

Josep Antón Durán i Lleida se pasea de vez en cuando por el extranjero para hacerse fotos. Va aquí y allá y posa. Siempre hay un líder político de otro país que se presta incauto a la instantánea sin saber que el personaje al que estrecha la mano es totalmente irrelevante en España y en el resto del universo. Esta vez le ha tocado a un atribulado Pier Luigi Bersani, que se las ve y se las desea para no ser engullido por la vorágine imposible en que se ha convertido Italia tras las últimas elecciones. El presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso gracias al masoquismo complaciente del Gobierno del PP se desplazó a Roma la semana pasada para su habitual sesión de autopromoción inane. No satisfecho con hacerle perder el tiempo al por ahora fallido primer ministro italiano, se ha permitido pontificar sobre los peligros de una posible "grillización" de nuestra vida pública y sobre la necesidad de cambiar de estrategia económica en la Unión Europea. En cuanto a la primera advertencia, se necesita ser cínico para prevenir contra el populismo cuando su partido y él mismo representan desde hace décadas la peor cara del oportunismo, la corrupción y la desfachatez de una casta dirigente que nos ha arrastrado a la crisis por su irresponsabilidad y su despilfarro.
Son sus vicios y sus abusos los que han provocado la irritación de los ciudadanos hasta el punto que, efectivamente, la desafección hacia el sistema puede salir de control. En relación a sus sabias reflexiones económicas, recomienda más dosis del veneno que nos está matando, el gasto desaforado del Estado y el intervencionismo en vez de llamar a la austeridad y a la liberalización. El camaleón es un reptil arborícola y terrestre, que cambia de color a su conveniencia y que durante la etapa de celo adquiere una intensa tonalidad roja en la zona labial por lo que se le conoce como "chupasangre". Su silbido resulta particularmente desagradable. Durán no puede mutar de cromatismo a voluntad, pero tiene gafas de múltiples colores. Y silba, silba continuamente. No para de silbar.













