Arranca la pre-campaña

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Salvedad hecha del margen de imprevisibilidad que siempre tiene la política, sobre todo si está en manos de gente superficial poseída por pulsiones elementales de poder, cada día que pasa la probabilidad de que se pueda formar un Gobierno se va desvaneciendo y las posibilidades de que seamos llamados de nuevo a las urnas se van consolidando. De hecho, todos los gestos y evoluciones, idas y venidas, reuniones y posados, declaraciones y contradeclaraciones de los cuatro principales protagonistas de este montaje escénico que es hoy la vida pública de nuestro país, indican que la pre-campaña ya ha comenzado y que la preocupación básica de los partidos en liza es actuar de aquí al 2 de Mayo de tal manera que su situación en la parrilla de salida sea la más ventajosa dentro de las circunstancias de cada cual.

Por mucho que voces agoreras insistan en que al final se formará un Ejecutivo de izquierda con socialistas, comunistas boilivarianos, comunistas camuflados y mareas particularistas variopintas, con la connivencia de los separatistas de diverso cuño, los datos objetivos de los que disponemos casi excluyen por completo esta opción. Pedro Sánchez está atado de pies y manos a su acuerdo solemne y reiterado con Rivera y dejarlo caer en el último minuto para lanzarse en los brazos del Maquievelín coletudo, sería una pirueta tan falta de seriedad y de coherencia que ni siquiera un personaje tan leve e inconsistente como el Secretario General del PSOE se puede permitir. Por tanto, un entendimiento a tres PSOE-C´s-Podemos requiere de algún tipo de convergencia de los programas de las formaciones morada y naranja, o bien que una de las dos se niegue a sí misma y se trague la agenda política de la otra. Ninguna de estas dos vías parece transitable, salvo que Rivera o Iglesias se quieran suicidar, por lo que nos encontramos en un callejón sin salida.

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Llegados a este punto, la estrategia a jugar radica en no aparecer como el culpable del fracaso y no cargar con el peso de ser el factor de bloqueo. Así, cada movimiento y cada mensaje de unos y otros no alberga otro propósito que lucir como responsables, constructivos, altruistas y sensatos a la vez que el resto se tiñe con el estigma de la intransigencia, el egoísmo y la carencia de sentido de Estado. Por supuesto, hay ocasiones en que esta forma de proceder cae en el ridículo, como demuestra la acusación de Podemos a Ciudadanos de practicar el sectarismo y el radicalismo. Las recriminaciones han de exhibir un mínimo de credibilidad y escuchar al partido de los escraches, las palizas a los adversarios electorales y los coqueteos con ETA, reprochar a ese dechado de moderación y buenas maneras que es Ciudadanos reflejos extremistas únicamente consigue poner en ridículo a los que formulan un alegato tan absurdo.

Mientras los tres tenores Sánchez, Rivera e Iglesias entonan sus respectivas arias y ocupan el proscenio televisivo, el bajo Rajoy se mantiene en un digno silencio entre bastidores y deja que sus subalternos correteen entre los decorados soltando agudas notas para incordiar al resto del elenco. Como suele, el Presidente del Gobierno en funciones espera a que la fruta madura se precipite a su boca sesteante, método que hasta el momento no se puede decir que le haya proporcionado grandes éxitos, pero está claro que a estas alturas de su plácida vida no va a cambiar para decidirse por una vez a salir de su modorra.

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En todo este largo y sinuoso proceso, hay un elemento que ha quedado establecido fuera de duda: el impagable servicio que Ciudadanos ha prestado con gran riesgo a la mayoría social que desea un cambio sin sobresaltos y que es consciente del gravísimo peligro que representa un eventual Gobierno populista- separatista. Su rápido y decidido placaje a Pedro Sánchez para apartarlo de la tentación rupturista-totalitaria supliendo así el vacío creado por la pasividad de Rajoy revela que Rivera y su equipo, pese a su bisoñez y su excesiva ambigüedad en determinadas cuestiones, han sabido desde el minuto uno tras el inmanejable resultado del 20-D, cuáles eran las cosas de comer que había que asegurar a toda costa, la unidad nacional y la salud de la economía. Si consiguen que los votantes lo entiendan, recogerán un excelente rédito a finales de Junio.

>>>>>  Alejo Vidal-Quadras. Publicado en el diario VozPópuli