El día 10 de noviembre de 1975 la Asamblea general de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 3379. Su título era “Eliminación de todas las formas de discriminación racial”. Ahí se podía leer que "la cooperación internacional y la paz requieren el logro de la liberación y la independencia nacionales, la eliminación del colonialismo y el neocolonialismo, la ocupación extranjera, el sionismo, el apartheid y la discriminación racial en todas sus formas, así como el reconocimiento de la dignidad de los pueblos y su derecho a la libre determinación". También "que el régimen racista en la Palestina ocupada y los regímenes racistas en Zimbabue y Sudáfrica tienen un origen imperialista común, forman un todo y tienen la misma estructura racista y están vinculados orgánicamente en su política encaminada a la represión de la dignidad y la integridad del ser humano", por lo cual esta Resolución de la ONU determinó “que el sionismo es una forma de racismo y discriminación racial”.