¿Las mujeres tienen alma?

En principio tienen la misma que poseen los hombres. Sobre todo, porque tanto unos como otras pertenecen a la misma especie animal y forman las dos mitades de su sistema reproductivo sexuado que luego hará que surjan más miembros, masculinos y femeninos, de la especie humana.

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¿A qué es sencillo de entender? Pues parece que a personas como Irene Montero no les acaba de entrar en la cabeza, o tal vez hacen un papel, en este caso papelón, que es lo que pienso tras ver el famoso vídeo viral en el cual le ofrecen una definición más exacta (y progre) de lo que es una mujer, retratada básicamente como un ente oprimido, reprimido y marginado, sin ninguna consideración biológica, ante lo cual su entrevistador le espeta que ella no entra en esa definición, ya que no es alguien ni oprimido, ni reprimido, ni marginado.

Luego Irene Montero no es una mujer según una definición que ella misma aprueba como correcta.

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La extravagante descripción de una mujer como un ser fundamentalmente oprimido, reprimido y marginado, cuadra bastante bien con la vieja definición de proletariado, de proletarización y con la actual de precariado. Cuando en la actualidad vemos a tantos hombres biológicos totalmente precarizados, marginados, explotados, no podemos sino pensar que Irene Montero vive en una burbuja, o dudar de sus capacidades cognitivas, o que simplemente es el prototipo de los políticos actuales occidentales, los cuales han hecho de la política un oficio tan bien estructurado como una cadena de montaje. Son como operarios que ocupan su lugar en un entramado del que desconocen su principio y su finalidad: sencillamente aprenden bien el discurso, la especialidad, las herramientas de su sector, e incansablemente hacen todos los días y en todo momento lo que han aprendido como loros. Porque es su modo de vida. Los asalariados de la clase alta.

Por eso en Occidente, cada vez más, leemos y oímos burradas del tamaño de catedrales, sin que, cada vez más, a nadie pueda ya llegar a sorprender o indignar. Los votantes también forman parte de la estructura, en forma de hooligans que animan a sus colores, haciendo gala de un tribalismo instintivo que tan bien saben explotar los políticos.

Entonces, ¿las mujeres tienen alma? Lo primero que tenemos que saber es si existen, algo evidente a los ojos de cualquier persona normal, pero ante la duda de algunos que pretenden hacer de la mujer una categoría dependiente de la voluntad y el sentimiento individuales, luego un ser explotado y oprimido por propia voluntad, les pregunto:

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- ¿Por qué ninguna mujer decide ser hombre para escapar de la explotación?
- ¿Por qué hay hombres que deciden desprenderse de su privilegio?
- ¿Por qué los explotadores siempre eligen como mujeres a los seres de la misma biología?
- ¿Por qué el sexo sería una elección y no la raza, la posición económica o el talento artístico?

La respuesta debería ser clara y rotunda: una elección racional acerca de la propia biología es algo completamente irracional: “¡abracadabra, soy mujer! ¡abracadabra, ya no lo soy!” Una masa de consumidores infantilizados es el gran sueño de la clase dominante.