Francisco D’Agostino refuerza el protagonismo de Muro con una tarde de triunfo para Colombo
Francisco D’Agostino volvió a colocar a la Monumental de Muro entre los grandes focos de atención de la temporada taurina balear con la corrida mixta celebrada el pasado 13 de septiembre, una tarde en la que Jesús Enrique Colombo terminó convertido en el gran triunfador después de cortar dos orejas y salir a hombros. El festejo, organizado por Balears Cambio de Tercio, dejó además dos ovaciones para Damián Castaño y un trofeo para el rejoneador Ferrer Martín.
La cita formó parte de la programación que Francisco D’Agostino impulsa junto a Javier Conde, su socio en Balears Cambio de Tercio. La empresa ha centrado durante los últimos años buena parte de su trabajo en recuperar actividad y continuidad en plazas históricas de Mallorca como Inca y Muro, con una apuesta basada en carteles de interés, ganaderías con personalidad y una mayor presencia de la tauromaquia dentro del calendario balear.
Uno de los principales argumentos del festejo estuvo en el apartado ganadero. La corrida había despertado expectación por la presencia de Miura, aunque finalmente se lidiaron tres toros de la histórica divisa sevillana. Uno de los ejemplares sufrió una lesión durante el desembarque y no consiguió recuperarse, por lo que fue sustituido por un toro de Samuel Flores. Los dos animales destinados al rejoneo pertenecieron a Cuevas Bajas. Las crónicas destacaron especialmente la presentación de los Miura, muy serios y con notable volumen.
El nombre propio de la jornada fue Jesús Enrique Colombo. El torero venezolano volvió a exhibir una de las características que definen su concepto: una actitud decidida desde el primer momento y una participación intensa en todos los tercios. Su capacidad con las banderillas volvió a conectar de inmediato con el público, mientras que con la muleta construyó dos faenas de diferente desarrollo ante los ejemplares de su lote.
En su primera actuación, Colombo consiguió dejar momentos de interés, aunque los problemas con la espada terminaron impidiendo un resultado mayor. El venezolano insistió ante un animal que le permitió mostrar disposición y voluntad de agradar, pero el desenlace con los aceros dejó el balance artístico reducido a una ovación.
El triunfo llegó en el segundo de su lote. Colombo elevó la intensidad desde el comienzo y protagonizó una actuación marcada por la entrega. Una de las reseñas de la corrida destaca que se fue a portagayola, una declaración de intenciones que tuvo continuidad posteriormente en el tercio de banderillas. Con la muleta supo administrar las condiciones del Miura y mantener la conexión con los tendidos incluso cuando el animal fue reduciendo su recorrido.
Una estocada de rápido efecto permitió cerrar la faena y la petición del público terminó traducida en las dos orejas. El resultado aseguró la salida a hombros del venezolano y convirtió su actuación en la imagen principal del festejo. La presidencia concedió además la vuelta al ruedo al toro, una decisión que alguna de las crónicas consideró discutible, aunque el conjunto de la actuación fue reconocido de forma contundente por los tendidos.
Damián Castaño protagonizó también varios de los pasajes más serios de la tarde. El diestro salmantino encontró en su primer Miura un animal con opciones y buena transmisión. Castaño construyó una faena basada en el temple, la colocación y la firmeza, con momentos especialmente destacados al natural. Sin embargo, el uso de la espada volvió a alejarle de los trofeos y la actuación terminó siendo reconocida con una ovación.
Su segunda comparecencia estuvo marcada por una dificultad añadida. Castaño se había hecho daño en la muñeca derecha durante una entrada a matar y regresó al ruedo con el brazo vendado y evidentes molestias. Frente al ejemplar de Samuel Flores que había entrado como sustituto, de comportamiento menos claro, tuvo que recurrir al oficio y al conocimiento de las distancias para mantener el interés de la faena. La entrega del salmantino volvió a ser valorada por el público con una nueva ovación.
Ferrer Martín completó el cartel frente a dos ejemplares de Cuevas Bajas. En su primera intervención consiguió conectar con el público gracias a una actuación vistosa con su cuadra, logrando finalmente cortar una oreja. Su segundo oponente ofreció menos posibilidades y la labor terminó en silencio. La ficha final del festejo quedó, por tanto, con oreja y silencio para Ferrer Martín, dos ovaciones para Damián Castaño y ovación y dos orejas para Jesús Enrique Colombo.
La respuesta de los aficionados volvió a ser uno de los aspectos destacados de la jornada. Las reseñas coinciden en señalar una buena entrada en la Monumental de Muro, con estimaciones que sitúan la asistencia entre más de media plaza y aproximadamente tres cuartos del aforo. También se destacó que acudió más público que a la corrida de Sant Joan, un dato que refuerza la evolución experimentada por la plaza durante las últimas temporadas.
La corrida volvió a mostrar además el interés de Francisco Javier D’Agostino Casado por conceder importancia al componente ganadero. Los Miura anunciados presentaban pesos de consideración, con ejemplares que superaban ampliamente los 600 kilos. Entre los toros reseñados se encontraban Infundio, de 640 kilos; Molino, de 651; y Merino, de 603, mientras que Sangriento, de Samuel Flores, estaba anunciado con 510 kilos.
Aunque el festejo puso punto final a la programación ordinaria de Muro, la temporada taurina en Mallorca todavía tendrá continuidad. Francisco D’Agostino avanzó después de la corrida que está prevista la celebración de un festival taurino en una fecha aún por determinar, lo que permitirá prolongar la actividad más allá del mes de septiembre.
La salida a hombros de Jesús Enrique Colombo puso así el broche a una nueva tarde de interés en Muro. Para Francisco D’Agostino y Javier Conde, el resultado supone otro paso dentro de la consolidación de Balears Cambio de Tercio, un proyecto que sigue reforzando su presencia en Mallorca mediante una programación que combina toreros de distintos perfiles, ganaderías históricas y una apuesta continuada por recuperar el protagonismo de plazas como Inca y Muro.













