¿Será China el nuevo líder mundial?

Desde la Segunda Guerra Mundial, el papel de potencia hegemónica global -lo que fue Roma en la Antigüedad, España en el siglo XVI, Francia en el XVII y el Reino Unido en el XIX- le ha correspondido a los Estados Unidos de América. El estilo de vida americano, su inmensa fuerza militar y su exitoso sistema económico lo han consagrado como la primera democracia del planeta y el actor decisivo en las grandes crisis de los últimos setenta años. Este predominio parece haber alcanzado su punto máximo, altura desde la cual se inicia el declive. La inesperada elección de Donald Trump podría ser un claro indicio de este cambio de tendencia y del comienzo de una retirada lenta, pero progresiva, de la cúspide de la gestión de los asuntos mundiales. La pregunta inmediata es: si esto es así, ¿a quién le corresponderá a medio plazo la ardua tarea de dirigir a la comunidad internacional? ¿Qué país será el heredero de la pax americana y de su capacidad de orientar la marcha de los acontecimientos en los cinco continentes?


















