No recuerdo bien pero debió ser sobre el año 2011 cuando saltó a los Medios de comunicación la noticia sobre una tortuga herida que apareció varada en la costa de Alicante. En realidad, creo que empieza la noticia donde termina este titular. La Generalidad Valenciana rescató la tortuga herida para trasladarla en helicóptero a un maravilloso hospital para animales ubicado en el parque natural de El Saler en Valencia. Precisamente en una zona en la que no se permite la construcción de ningún hospital ni servicios para humanos.
Hace ahora dos años y pico que la realidad sociopolítica (que no económica) que vivía me obligó a abandonar mi patria en busca de libertad. Tenía a mi familia, mi despacho propio, mis amigos y allegados, mi grupo político en el que desenvolverme, pero me faltaba LIBERTAD. Con mayúsculas, la de verdad, la que incluye pensar o vivir la propia vida como a uno le venga en gana, la que supone relacionarse con quien a uno le place e implica también intimidad, respeto y dignidad. Y todo ello me faltaba en España.
A priori nada tiene que ver una mezquita de la barriada de Benzú en Ceuta, donde el imán aconseja a las mujeres maltratadas que no vayan a la policía, con los asesinos de Al Shabab que han perpetrado una matanza en Kenia. En el primer caso estamos ante la perpetuación de una ideología islamista que sitúa a la mujer en la esquina oscura de la historia. En el segundo, ante una de las organizaciones más cruentas del terrorismo islamista, lo cual, radicalmente, no es lo mismo. Ni tan sólo es lo mismo el imán que en un mezquita de Europa haga discursos contra la democracia o anime a la guerra santa que el tipo que toma un fusil y masacra a ciudadanos. De la palabra al hecho hay un salto tan cualitativo que es abismal. Pero cuando el jefe del ejército, general Julius Karange, afirma que el atentado ha sido cometido por un grupo "multinacional" y la ministra de Exteriores de Kenia, Amina Mohamed, asegura que entre los asaltantes "había dos o tres norteamericanos muy jóvenes, de unos 18 y 19 años, y una mujer británica", entonces la cuestión se complica. Porque antes de formar parte de un grupo yihadista, capaz de llevar la muerte a cualquier lugar del mundo, hay un lento y eficaz proceso de captación, alienación y fanatización del individuo que acaba asesinando. En el caso de los suicidas, los psiquiatras que estudian el fenómeno hablan de una media de seis años para conseguir que un individuo ame más la muerte de sus enemigos que su propia vida. Como aseguran muchos servicios de inteligencia, el fenómeno de captación del islamismo es muy parecido al proceso que utilizan las sectas para captar adeptos y limpiar cerebros.
La más conocida de las paradojas de Zenón de Elea es la de Aquiles y la tortuga, según la cual el héroe, prodigio de agilidad y fuerza, jamás alcanzará al lento quelónido si éste parte en la carrera con una ventaja inicial en recorrido. Este desafío a la razón y a la evidencia puede ser resuelto de diversas formas, siendo la más elegante la que se vale del cálculo infinitesimal, desconocido para los griegos del siglo V antes de Cristo. Los esfuerzos del Gobierno y de las Comunidades Autónomas para reducir el déficit y la deuda que les aplastan recuerdan la inquietante formulación del célebre sofista. La Administración central del Estado ha rebasado ya el nivel de desequilibrio presupuestario marcado para todo el ejercicio y el endeudamiento total sobrepasará también las previsiones, alcanzando probablemente al final de año cotas peligrosamente próximas al 100%.