Aitana, la niña sin plumas

No recuerdo bien pero debió ser sobre el año 2011 cuando saltó a los Medios de comunicación la noticia sobre una tortuga herida que apareció varada en la costa de Alicante. En realidad, creo que empieza la noticia donde termina este titular. La Generalidad Valenciana rescató la tortuga herida para trasladarla en helicóptero a un maravilloso hospital para animales ubicado en el parque natural de El Saler en Valencia. Precisamente en una zona en la que no se permite la construcción de ningún hospital ni servicios para humanos.
La operación fue todo un éxito y después de 30 días de ser atendida la tortuga como una princesa, fue devuelta en helicóptero a la misma zona de Alicante donde la encontraron.
Supongo que noticias tan emotivas como esta ocurren todos los días en nuestra peculiar España, lo que ocurre es que no nos enteramos. Pero he aquí que el otro día en las noticias de Tele Cinco hicieron un reportaje que supera a la historia de la tortuga varada. Un águila se había electrocutado en unos cables de alta tensión y como consecuencia perdió todas las plumas. Y claro, no podía volar. El águila fue rescatada y en un hospital de animales hicieron el milagro, fabricaron plumas artificiales con base de fibra de vidrio y no sé cuantas "polladas" más para que el animal pudiera volar. ¡¡Todo un orgullo para la sensibilidad española!!
¡Qué bonito!, me dije yo. Pero el careto se me cambió ipso facto al escuchar la noticia encadenada que le siguió. En este caso no se trataba de salvar un bicho, era sobre una niña "española" muy enferma que la han tenido que operar en EEUU y los padres han podido pagar la operación gracias a la recolección de tapones de plástico que han hecho anónimamente los ciudadanos.
¡¿Qué, cómo se te ha quedado el careto?! ¿Hace falta que te lo explique?
Según diversas fuentes consultadas por Masby la operación tortuga costó a la Administración 120.000 euros; las prótesis de las plumas de las alas del águila, 30.000 euros, volver a ver la sonrisa de Aitana no ha costado una puta mierda a la Administración. Supongo que como Aitana no es un animal, no necesitaba plumas y no es una especie en extinción, no tiene por qué ayudarle la administración.
Cuando pasees por cualquier ciudad de España y veas a unos vagabundos que no tienen qué comer –cada vez más-, cuando te tropieces con mi amiguita Elena de 18 años con parálisis cerebral o cuando te enteres de prenatales en peligro de asesinato, no te preocupes, no tenemos por qué ayudarles ya que no son animales. Y sobre todo no son especie en peligro de extinción. Los hijos de puta en España, tampoco. Así lo pienso y así lo digo.
Juan Vte. Santacreu – en Twitter @JVSantacreu - Mediterráneo Digital












