Confusión Papal de conceptos

Francisco ha expresado durante su triunfal visita a Brasil el deseo de tener "una Iglesia pobre y para los pobres". El compromiso cristiano con los marginados, los desfavorecidos, los desposeídos y los dolientes es un eje central de la doctrina evangélica y la vida de Jesús relatada en el Nuevo Testamento abunda en episodios, admoniciones y orientaciones morales que lo ponen en evidencia de manera inequívoca. En efecto, el Redentor manifestó durante su existencia encarnada un amor desbordante por todos aquellos en los que advertía las lacras de la enfermedad, la miseria o el sufrimiento. Sin embargo, este componente admirable de las enseñanzas de Cristo no debe conducir al error de considerar que la carencia de bienes materiales es algo bueno o incluso encomiable. Una cosa es la obligación fraterna de asistir a los parados, los mendigos, los refugiados y los abandonados y otra que tales condiciones dejen de ser vistas como lo que son, una terrible desgracia, para pasar a ser un mérito.


















