El verdadero Pedro Sánchez

Ha causado estupor por su desfachatez el brusco giro imprimido por el doctor Sánchez a su discurso sobre la forma de enfrentar el problema separatista catalán. Ha pasado en cuestión de horas de templar gaitas ante las mayores tropelías de los golpistas, de su reunión al máximo nivel con Quim Torra en Barcelona donde recibió impertérrito un delirante plan de separación de Cataluña de España, de predicar el diálogo como el mejor camino de apaciguar a los rebeldes y de prometer cualquier cosa dentro de la Constitución, es decir, más dinero y más competencias para que la voladura de la unidad nacional prosiga con reforzada celeridad, a envolverse en la enseña roja y gualda, blandir el garrote del artículo 155 de la Constitución y de la Ley de Seguridad Nacional y proclamar con firme determinación que el Estado garantiza el cumplimiento de la legalidad y que el que se la salte pagará las consecuencias.


















