Una clase política inútil

Se acaban de conocer, hechas públicas por un empleado injustamente despedido, un cúmulo de irregularidades cometidas en el seno de Podemos, perpetradas o, por lo menos, consentidas, por sus máximos responsables. La lista es llamativa, incumplimiento de la norma sobre el tope de las remuneraciones, inflado de gastos de kilometraje, sobresueldos en negro, falseamiento de resultados de primarias, entre otras fechorías. El partido morado se une así, pocos años después de su entrada en el escenario nacional, a la venalidad desatada que han venido practicando durante décadas el Partido Socialista, el Partido Popular y la extinta CiU. Vistas, además, las cualidades que adornan al actual candidato a La Moncloa y al que se perfila como su socio principal, nos amenaza un Gobierno de coalición entre el fraude y el cinismo, lo que dibuja un inmediato futuro poco halagüeño.


















