Doctor por la Universidad de Salamanca. Teniente Coronel de Infantería. Escuela de Guerra del Ejército de Tierra. Departamento de Operaciones y Logística.
Basado en Gustavo Aristegui, "Contra Occidente. La emergente alianza antisistema", Ed., La esfera de los libros, Madrid, 2008., y en diversos artículos de AD.
Los tiempos en que se pusieron de manifiesto las virtudes más altas de las que un hombre es portador –léase Honor, Fidelidad, Compromiso, Patriotismo, Búsqueda de la Justicia Social– ya pasaron porque el subproducto de las sociedades demoliberales y burguesas es este individuo, egoísta, indiferente, insolidario y desleal.
La flamante presidenta del PP vasco, designada que no elegida, se ha manifestado tras su nombramiento a favor de una línea continuista para su mandato. Teniendo en cuenta que su formación, liderada entonces por Jaime Mayor, obtuvo hace una década 300.000 votos y diecinueve diputados en la Cámara autonómica y que ahora cuenta con 130.000 sufragios y diez escaños, su apuesta por seguir en la misma estrategia no parece demasiado prometedora. Una sencilla extrapolación nos lleva a la conclusión de que la aspiración de Arantza Quiroga es pasar de la irrelevancia actual a la completa desaparición a medio plazo. Noble y hermosa ambición que sin duda merecerá los plácemes de los nacionalistas por lo que revela de espíritu dialogante y, en las propias palabras de la nueva presidenta, "abierto a todas las ideas", las ideas de sus enemigos se entiende, aunque no a las de sus militantes y base social. El día que se analicen las razones por las cuales los máximos dirigentes del Partido Popular español, de 1995 en adelante, decidieron dar todo tipo de facilidades a los proyectos separatistas catalán y vasco, seguramente revelará interesantes misterios porque algún arcano debe esconder semejante despliegue de masoquismo.
A finales de la década de los setenta cuando en España se estaba guisando la transición, camino del desmadre nacional, corría de boca en boca por la sociedad conservadora un chiste para reírse de la farsa comunista. Extrapolando esta historieta a la actualidad muy bien se podría aplicar a los “peluos antitodo”, a los del 15-M y a los comunistas rancios. Resumiendo para no hacerlo muy largo, la historieta era mas o menos así: Santiago Carrillo reunió en cierta ocasión a multitud de militantes en un mitin y para “empatizar” con todos, comenzó diciendo... Compañeros,¿Qué debemos hacer con la multitud de yates que tienen los ricos en España?. Y todos a una sola voz replicaron, hay que nacionalizarlos y repartirlos, , ¿qué debemos hacer con todas las empresas?, y todos unánimemente respondieron nacionalizarlas y repartirlas, ¿qué debemos hacer con la multitud de pisos vacíos?, hay que nacionalizarlos y repartirlos, ¿que debemos hacer con todas las bicicletas?, y todos.., bueno, casi todos quedaron en silencio mientras unos cuantos empezaron a gritar: eso no, eso no, eso no... Santiago Carrillo contrariado por la respuesta les preguntó, ¿Y eso por qué no?, a lo que ellos contestaron, es que nosotros tenemos bicicletas.
Pese a la contundencia con la que los condena en sus discursos, el creciente número de actos antisemitas que vive Hungría le ha estallado en la cara a su primer ministro, el conservador populista Viktor Orbán. Pero este no es el único frente que tiene abierto: ayer, en el Parlamento Europeo, se presentó un informe en el que se constata el alejamiento de los principios democráticos de Hungría, y se debatió la polémica enmienda a la Constitución que, entre otras cosas, recorta poderes al Tribunal Constitucional.
Generación de las tres hostias. El otro día Alba, una enseñante de secundaria, me relató su última experiencia en distancias cortas con Jonathan, uno de esos elementos que aun no se ha incluido en la tabla periódica a pesar de ser muy común en nuestro entorno.
La cuestión central de la posible salida de la crisis en España ha quedado perfectamente identificada tras los cuatro últimos años de Gobierno de Zapatero y los quince meses que llevamos de Rajoy en La Moncloa. Se trata, lisa y sencillamente, de si los dos grandes partidos nacionales están dispuestos a reformar la estructura del Estado y el tamaño del sector público para moderar apreciablemente el gasto de las Administraciones con el fin de permitir que las familias y las empresas puedan ahorrar, pagar sus deudas e invertir, o no tienen intención de hacerlo. Sabemos a estas alturas que el PSOE no piensa moverse en esta línea, por el contrario recomienda incrementar todavía más un esfuerzo fiscal que los contribuyentes soportan con grandes dificultades. En cuanto a la cúpula del PP, no hay señales de que perciba esta gran reforma como una necesidad porque desde su llegada al poder nada efectivo ha impulsado en este sentido.