A diferencia de la izquierda, la derecha española está dividida artificialmente en dos vertientes, la derecha social formada por los ciudadanos y grupos sociales de derechas y la derecha política representada por las fuerzas políticas de este sector.
Mientras el papa Francisco marcha firme por los senderos de un camino nuevo, cuya mirada fija su atención en la pobreza y no en el boato curial, la heredera natural de Chávez en versión tanguera, Cristina de Kirchner, aprovecha la ocasión para volver a excederse en histrionismo. Uno se pone las sandalias del pescador, y la otra rellena con bótox su falta de sentido del ridículo. Y mientras Francisco demuestra una gran elegancia dedicando su primera audiencia a la presidenta que tanto lo ha criticado, la otra aprovecha para intentar crearle un problema diplomático que no es de su negociado. Que Kirchner hable de las Malvinas en su primera audiencia papal demuestra hasta qué punto esta presidenta ha perdido el sentido de la realidad. Como decía alguien de Arafat, tampoco ella "nunca pierde la oportunidad de perder todas las oportunidades". Tenía un momento de oro para demostrar sensibilidad con la pobreza ante un Papa que ha empezado su mandato hablando de ella, y más viniendo ambos de un continente y de un país con severos problemas sociales. Pero prefirió sus aires de nueva rica, sus donaires de presidenta y sus tics de conocida prepotencia. Y como si estuviera en Camp David, a punto de negociar el conflicto de Oriente Medio, se equivocó de lugar, de interlocutor y de tema, y encima aprovechó la rueda de prensa para vender el producto. Sinceramente, no se puede ser más vulgar.
La crisis financiera ha llevado a muchos bancos europeos al borde de la bancarrota, que se ha evitado con masivas inyecciones de dinero público. Con el pretexto, no del todo infundado, de que se trata de un sector sistémico cuyo derrumbe provocaría el de la economía en su conjunto, se obliga al sufrido contribuyente a salvar a unas entidades que se han visto en situación tan extrema por la mala gestión de sus responsables y por las burbujas provocadas por desafortunadas intervenciones de los Gobiernos en el precio del dinero. Sin embargo, una cosa es que caiga el valor de las acciones y que se produzcan fusiones, ventas a la baja de activos y reducciones de plantilla y otra que se entre a saco en los depósitos.
Pocas situaciones de la vida real son capaces de superar las parodias del inolvidable Gila, ya que él era un experto en la exageración para provocar las risas de unas situaciones imaginarias que muy inteligentemente las llevaba al límite de lo absurdo.
Las Sentencias en España –esos folios escritos, con mejor o peor estilo, que condicionan nuestras vidas y haciendas después de haber tenido que pasar por un proceso- se dictan siempre encabezadas por un tradicional en nombre del Rey. Evidente reflejo de nuestra forma de Estado que, tanto en ese como en otros órdenes, se hace presente en nuestra vida cotidiana. El Reino de España y la Casa de Borbón. En otras palabras menos formales... el Corinato. España y su larga tradición de putas y chaperos, pícaros, enanos, videntes y ladrones... todos al amparo del armiño regio. Cómo no iban a florecer –ahora más que nunca- estos constantes referentes sociológicos de nuestra vieja España.
El procedimiento vigente, el señalamiento a dedo de los integrantes de la lista por la voluntad arbitraria y subjetiva del jefe de partido, es aberrante, y debería avergonzarnos a todos.
No es la primera vez que hablo de la mirada tuerta, esa que practica determinada izquierda en función de si las víctimas son de su lado ideológico o del contrario, tras lo cual pierden la condición de víctimas. Hoy leo, por ejemplo, que Yoani Sánchez, la bloguera cubana que se ha jugado la vida defendiendo la libertad en Cuba, ha sido abucheada por militantes izquierdistas a su llegada a Brasil. Lo cual significa que una miserable dictadura es mala en función de si es de derechas o de izquierdas. Recuerdo que en un viaje a São Paulo no pude dar una conferencia en una universidad porque mi análisis sobre Oriente Medio no coincidía con la fe ideológica de los profesores que impartían. Y sumando, porque si aterrizamos en el delirante argumentario que recorre la espina dorsal del eje bolivariano, la conclusión es demoledora: ¡muera la inteligencia y viva el dogma!