Ni un día más

Últimamente no voy demasiado a Barcelona, mi ciudad natal, la de los tres Alejos Vidal-Quadras que me precedieron en línea directa, mi padre, mi abuelo y mi bisabuelo, de mi hijo mayor, Alejo, y de mi nieto Alejo. Esta larga lista de Alejos Vidal-Quadras o Aleix Vidal-Quadras nacidos en Barcelona que abarca seis generaciones me suscita una perplejidad: ¿Cómo es que yo tengo perfectamente acomodada mi múltiple identidad barcelonesa, catalana, española y europea y esa sexta parte de independentistas nacidos en el resto de España necesita perentoriamente un Estado propio que defienda su desbordante, incendiaria, recién adquirida y al parecer excluyente identidad catalana? La conclusión es que el problema de Cataluña no es ser una nación sin Estado, sino una región donde no hay suficientes psiquiatras.


















