Arde España

España está en llamas, está ardiendo y los focos que alimentan esas llamas, el Gobierno de Pedro Sánchez (el vampiro de la Moncloa), el profanador del Valle de los Caídos, es incapaz de apagar la España que arde.

España está en llamas, está ardiendo y los focos que alimentan esas llamas, el Gobierno de Pedro Sánchez (el vampiro de la Moncloa), el profanador del Valle de los Caídos, es incapaz de apagar la España que arde.

Los titulares están claros, aunque los oculten los grandes medios en España: “Es el mayor fraude fiscal de la historia de Europa” (Universidad de Mannheim) y “El robo del siglo” (diario Le Monde). Y esto se dice en alusión al Deutsche Bank, Société Générale, Barclays… y el Banco Santander. ¿De qué va todo esto?

“Quejarte por haberte llevado un palo siendo okupa el 1-O es como quejarte por tener SIDA cuando lo haces a pelo siendo gay”. Sigfrid Soria Twitter 5-10-2017

Hoy hago mía pero cambiada la popular sevillana, pero trocando una simple palabra. Dicen que además de psicólogo soy intuitiva y mi premonición de tu exhumación el 10 de noviembre se cumpla.

Después de las últimas decisiones judiciales en España, es muy difícil creer en la independencia del poder judicial, es complicado comprender unas resoluciones judiciales, que utilizando una terminología suave, son manifiestamente mejorables.

Decir en 2019 que en España no hay justicia, no es ninguna novedad, pero desgraciadamente hay que repetirlo una y otra vez por dos motivos principales.

Los nacionalistas catalanes, sordos a cualquier razonamiento, continúan con su infatigable labor de intoxicación de la opinión pública. Los partidos nacionalistas insisten diariamente, por ignorancia o por mala fe, en su absurda reivindicación. Adoctrinan a sus simpatizantes y contaminan la opinión pública con la falacia de que la Región Catalana que ellos consideran una nación sin estado tiene un derecho inherente de autodeterminación y que el Estado que no lo permite ni plasma en su Constitución atenta contra un derecho humano fundamental. Y mucha gente de buena fe se lo ha creído.