Después de saber que he sido perseguido durante años para servir de tapadera a cobardes como vosotros cuya primera acción directa fue cesarme de la Escuela de Guerra por escribir un artículo sobre Cataluña, he de haceros unas cuantas puntualizaciones.
Entiendo que este artículo va a levantar ampollas, causadas hasta por el propio encabezamiento, así como también afirmo que tanto la monarquía parlamentaria como la propia Casa Real en la España de 2020 son un mal menor, habida cuenta de las brutales amenazas que sufre España. Porque quede claro que hay vida democrática más allá de nuestro sistema constitucional, aunque diferente es que sea conveniente cambiarlo en este momento, que no lo es en absoluto, como tampoco lo sería extraer una muela en plena crisis infecciosa.
Las elecciones del pasado 12 de Diciembre en el Reino Unido dieron una amplia mayoría al Partido Conservador, que puede gobernar sin necesidad de apoyo de ninguna otra fuerza e imponer su programa sin otra limitación que las eventuales protestas populares contra alguna de sus medidas o el posible daño futuro en los siguientes comicios dentro de cinco años si se agota el plazo máximo de la legislatura. Por tanto, Boris Johnson tiene las manos libres para fijar la salida de su país de la Unión Europea el 31 de Enero y para adelantar el final del período transitorio, que no quiere que dure más de un año.
Los independentistas golpistas han conseguido transmitir juntamente con Pedro Sánchez, el mensaje que la cuestión catalana es una cuestión política y que debe resolverse con el diálogo en una mesa de negociación.
No tengo ninguna duda de que deberían ser condenados judicialmente los responsables de la película blasfema de Netflix en la que Jesucristo es homosexual y la Virgen, una prostituta, pero si un tentáculo del sistema, sus tribunales, es quien debe castigar a otro tentáculo del sistema, en este caso este grupo cómico brasileño con la gracia del culo, nunca mejor dicho, que además está realizando una misión encargada por el sistema, pues evidentemente se irán de rositas. El ataque al catolicismo es continuo, sobre todo desde aproximadamente 1717 en que la masonería cobra fuerza y empieza a controlar el mundo. Ahora, además, con la existencia de internet y las redes sociales, podríamos decir que ese ataque es diario y sobre todo como esta gentuza, que es mucho más peligrosa de lo que parece, sabe que en estas fechas navideñas (también lo hace en Semana Santa) sus ataques le van a resultar económicamente más rentables y tendrán más éxito mediático, pues aprietan el acelerador porque saben que su daño al catolicismo se acrecienta en estas fechas.
La liquidación de la soberanía nacional en España, ha tenido como principal protagonista a la izquierda política de este país. No han sido los únicos culpables. Éramos muchos los que nos alegramos de la caída del telón de acero en 1989, escenificado con la caída física del muro de Berlín, muchos los que pensábamos que se abría un nuevo mundo de esperanza, reconciliación y libertad, después de años de tiranía y opresión por parte de los regímenes comunistas en gran parte de Europa. No fuimos conscientes de que a la felicidad inicial y a la desaparición del comunismo en Europa, se le unió una nueva reorganización del tablero internacional. Llego lo que conocemos como la globalización, una vez roto el equilibrio este oeste.