Repito el título, las parejas y sus códigos son privados y no del Estado ni del Ministerio de Igualdad. Y, por supuesto, no están en ninguna cárcel, de esas que ustedes tanto odian y quieren dar vía libre al asesino. Y espero no sean visionadas las relaciones de cada cual porque entonces entraremos dentro del voyeurismo, de la excitación sexual del mirón.
En medio de la ola feminista radical que nos invade y que produce que la nueva directora del IMIO (Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades), con rango de Directora General, haya dicho que, para conseguir mayor igualdad entre hombres y mujeres, los hombres tenemos que ser penetrados analmente. En Medio de la conformación del Ministerio de Igualdad compuesto solo por Altos Cargos mujeres, que menos mal que es de igualdad. En medio de la denuncia feminazi a las patadas que sufren las madres por sus fetos, argumentando que se debe luchar desde el inicio contra la naturaleza violenta de los hombres. En medio del varapalo que acaba de endiñar la RAE al lenguaje inclusivo utilizado por los progres al manifestar formalmente que lo correcto es decir Consejo de Ministros si hay hombres y mujeres en él, aunque veremos lo poco que van a tardar en utilizar lo de Consejo de Ministras y Ministros, o incluso, aquello de Consejo de Ministres. En medio de ese ambiente jurídico y judicial que sentencia culpabilidad a todos los españoles, por la mera circunstancia de ser varones, e inocencia a todas las españolas, por ser hembras, ante mismos hechos delictivos, discriminando por tanto y por razón de sexo a unos frente a otras, violando así flagrantemente la Constitución española.
Los escándalos políticos, judiciales, sociales y diplomáticos, se acumulan de tal manera, que lo que debería ser algo extraordinario, lo que debería ser la excepción, se ha convertido en lo habitual, en la norma de conducta. Llama poderosamente la atención, como aquellos que vinieron a regenerar la política, aquellos que pretendían darnos lecciones de moral y ética, aquellos que habían venido a limpiar “el país” de corrupción y miseria y de comportamientos poco edificantes, aquellos siempre pendientes de la paja en el ojo ajeno, nunca en el propio, tienen conductas, formas, dichos y hechos que dejan mucho que desear.
Pensaba olvidarme de esta señora, ante su previsible caída del ministerio, dada su total indigencia intelectual, y posiblemente, hasta mental, pero sus últimos exabruptos, y su continuidad en el consejo de ministros, me obligan a volver a hablar de ella, con todo respeto en lo personal, por supuesto, y en términos de crítica política.
Cualquier buen conocedor de la lengua española, sabe que el español no excluye a nadie y encima es muy rico. Sin embargo, algunos se han empeñado en tildarlo de “machista”, cuando realmente no es así, y por ello se debe insistir en que las normas gramaticales no dejan indiferente a las mujeres en ningún caso.
Es tan lamentable como injustificable la repetición de los aciertos y errores en el pensamiento filosófico de todos los tiempos, habida cuenta de que la naturaleza humana es la de siempre, con sus disposiciones al bien o al mal, a la virtud natural o a la cobardía, frente a sus exigencias morales ante lo divino o ante lo humano, que ya nada nos puede extrañar… De ahí las diversas tendencias filosóficas que retratan el estado anímico-moral del pensador.