Torbe: salvaje cacería feminista de manual
El porno me interesa nada. Pero como no tengo que “justificarme” en ningún sentido, prosigo. Se trata de un asunto de justicia. Sin más. Ignacio Allende Fernández, más conocido como Torbe, emperador del porno casero, detenido absurdamente de nuevo. Torbe deviene, sobre todo, continuo desenmascaramiento, desde hace lustros, de femihienas amargadas, señoros tartufos y plurales aliades que legislan (y “juzgan”) en contra de cosas que consumen masiva y compulsivamente. Hipócritas (a fuer de psicópatas narcisistas) de manual: ya saben, “acabar” con la prostitución mientras se van de putas a celebrarlo. Los di-puteros de todos los partidos. Y de todas las profesiones de “postín”. Vamos, los que te dan “lecciones”. Mientras, la presunción de inocencia, la igualdad ante la ley y la tutela judicial efectiva, desde hace dos décadas, pulverizadas para los varones, blancos y heterosexuales. Ya saben, pura agenda. Es la demografía, idiota.













