Gellner sostiene de forma consistente que en sus manifestaciones específicas el nacionalismo fue una "contingencia, no una necesidad universal". Para Gellner era el perro que no llegaba a morder el que facilitaba la pista vital para entender el nacionalismo y, específicamente, la arbitrariedad de su particular encarnación, en agudo contraste con las afirmaciones del carácter primordial e inevitable de los mismos nacionalistas; como el argumenta "los más poderosos nacionalismos deben, o bien fracasar, o bien, más comúnmente se abstendrán siquiera de buscar expresión política."
La detención de dieciocho integrantes de la organización Herrira, que se ocupa del bienestar físico y espiritual de los etarras encarcelados, ha suscitado, como era de esperar, vivas y multitudinarias protestas de los sectores sociales que apoyan la violencia y el asesinato como instrumentos de acción política. Con motivo de este episodio, el PNV ha recomendado a Sortu que se desvincule por completo de ETA, que exija su disolución y que actúe dentro del orden legal vigente. El problema, que seguramente los jerarcas del viejo partido aranista no han comprendido llevados de su innata bondad, es que el proyecto racista, totalitario y delirante propugnado por la llamada izquierda abertzale no es posible sin bombas, algaradas callejeras y tiros en la nuca. Nadie con un mínimo de sensatez y de conciencia puede desear vivir en un país en el que no existan libertades civiles ni pluralismo y en el que un colectivismo radical condene la economía a la ineficiencia total y a los ciudadanos a la miseria. Por consiguiente, semejante horror sólo es realizable mediante la coacción extrema y la aniquilación de los que se opongan a su implantación, de tal manera que los centenares de cadáveres que se vayan acumulando disuadan a cualquier eventual oponente de presentar batalla de forma democrática. De hecho, en el caso concreto de ETA, todo intento de resolver la cuestión a través de negociaciones -el célebre "precio político"- es ya una victoria de los criminales porque ellos siguen con las pistolas preparadas mientras el Estado de Derecho va cediendo posiciones.
La respuesta que Alfred Bosch dio a los diputados que se reían y al que gritó "¡Viva España!" cuando pedía unos segundos de silencio por el asesinato de Lluís Companys fue magnífica. Dijo: "¡Y tanto que viva España, y Catalunya, y 'vive la France'!", y fue entonces cuando consiguió el silencio, no se sabe si por respeto, o porque se quedaron sin palabras. Aunque sólo es otra anécdota en el largo historial de menosprecios que los diputados catalanes de todos colores han sufrido a lo largo de los años en el Congreso, creo que el fondo de la cuestión convierte la anécdota en categoría. Tanto por el significado del grito, como por el significado de la respuesta.
Parece ser que hace varios años en Francia y publicado en un periódico aparecía la siguiente instancia dirigida al Sr.Ministro de Defensa:
"Estimado Sr. Ministro de la Defensa Nacional, permitame presentar respetuosamente el caso siguiente, referente a mi situación personal, con el fin de solicitar mi baja inmediata de mi deber del servicio militar.
No recuerdo bien pero debió ser sobre el año 2011 cuando saltó a los Medios de comunicación la noticia sobre una tortuga herida que apareció varada en la costa de Alicante. En realidad, creo que empieza la noticia donde termina este titular. La Generalidad Valenciana rescató la tortuga herida para trasladarla en helicóptero a un maravilloso hospital para animales ubicado en el parque natural de El Saler en Valencia. Precisamente en una zona en la que no se permite la construcción de ningún hospital ni servicios para humanos.
Hace ahora dos años y pico que la realidad sociopolítica (que no económica) que vivía me obligó a abandonar mi patria en busca de libertad. Tenía a mi familia, mi despacho propio, mis amigos y allegados, mi grupo político en el que desenvolverme, pero me faltaba LIBERTAD. Con mayúsculas, la de verdad, la que incluye pensar o vivir la propia vida como a uno le venga en gana, la que supone relacionarse con quien a uno le place e implica también intimidad, respeto y dignidad. Y todo ello me faltaba en España.