Secesión vasca y catalana

Según D. Miller, Nacionalidad y pluralismo cultural, Paidos, 1995, si reunimos las distintas condiciones para una secesión justificada, veremos que el principio de autodeterminación nacional está muy muy lejos de dar licencia a un separatismo libre de hacer lo que quiera. Hay varios mecanismos mediante los cuales los grupos pueden alcanzar autonomía parcial dentro de un Estado territorial existente. La mejor solución, continua este autor, dependerá del carácter del grupo implicado y de su relación con el resto de la Comunidad, pero esencialmente lo que se necesita es un pacto constitucional, pacto que ya se dio cuando aprobamos por una gran mayoría la Constitución del 78, pues creaba una institución representativa para los pueblos en cuestión, si se pueden llamar así, asignándoseles poderes legislativos y ejecutivos sobre aquellas materias que son esenciales para su identidad y bienestar material. Un ejemplo actual de esto, afirma literalmente este autor, pueden ser las instituciones de gobierno establecidas en Cataluña y Vascongadas, que bajo la Constitución española tienen competencia en muchos asuntos de estas regiones, incluyendo la política ambiental, el bienestar social, la educación y los asuntos culturales.


















