Error tras error

No hay manera. Con el islamismo radical nuestros gobernantes repiten todos los errores sin enmienda, incapaces de entender que vamos a pasos acelerados hacia el desastre.

No hay manera. Con el islamismo radical nuestros gobernantes repiten todos los errores sin enmienda, incapaces de entender que vamos a pasos acelerados hacia el desastre.

Ante una crisis económica las familias sólo tienen tres opciones: salir de ella, sobrevivir en ella o hundirse en ella.

¿Cómo se sabe si un periodista tiene aspecto de epistemólogo? ¿O de antropólogo? ¿O de arqueólogo? ¿O de podólogo? A la hora de intentar exhibir un humor inteligente por parte de alguien que no es capaz de citar correctamente ni un solo título de una obra de Kant, es posible decir bobadas monumentales. No existe un conjunto de rasgos faciales, corporales o de indumentaria que permitan caracterizar a alguien como cultivador de la Epistemología. Popper destacó en este campo y Miguel Boyer fue un gran aficionado a esta rama de la filosofía que se ocupa del conocimiento y nada en su rostro o su ropa o sus gestos podía denotar tal condición. Por tanto, afirmar de una persona que tiene pinta de epistemólogo es una estupidez sin paliativos y solamente se explica si lo que se pretende es demostrar una sutil e irónica inteligencia por encima de las masas y si el que lo hace no sabe de lo que habla. En otras palabras, este episodio absurdo demuestra que intelectualmente Pablo Iglesias es un bluff.

Mi abuela me enseñó a medir mi compromiso con cualquier idea con mi capacidad de sacrificarme por ella, de resistir sin dar explicaciones ni quejarme. Cuando quería contrariarla con mis alocados propósitos, ella me esperaba sin decir nada, donde yo sabía que podía encontrarla, con su sobre tentador y pletórico. Cuando acudía en busca de su auxilio, siempre me ayudaba, pero quedaba implícito en la benéfica que ella tenía razón y yo estaba equivocado.

Nunca he tenido el instinto depredador propio de los humanos. Y no me refiero a palabras mayores, estilo gusto por la cacería, sino a la actitud ante los animales más insignificantes. Confieso que, de pequeña, era de ese tipo de niñas que se quedan extasiadas mirando las hileras de hormigas, o en los atardeceres lluviosos de los veranos en Cadaqués, salía a mirar las babosas y los caracoles que iniciaban su lento paseo nocturno. Y a diferencia de otros pequeños demonios de mi entorno, nunca corté la cola de una lagartija, ni soporté la idea de matar un animal.

Llega la declaración de Hacienda y muchos españoles vamos a marcar la casilla de la Iglesia, o quizá no, pero antes y "Por Tantos" españoles defraudados creo que es hora de repartir unas cuantas ostias -que no hostias- entre curas, cardenales y demás religiosos.

El 17 de Octubre de 1978, hijo de la abogada de Comisiones Obreras, María Luisa Turrión, y de Francisco Javier Iglesias, inspector de Hacienda y exmilitante del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota, conocido como el FRAP, llegaba al mundo el que, 37 años después, sería capaz de poner en jaque a todo el régimen constitucional, precisamente refrendado en apenas unas semanas de aquella histórica fecha.