Váyase señor Rajoy

Dejando aparte los motivos actuales aducidos por Albert Rivera y Pedro Sánchez para negarse a permitir con su voto favorable o con su abstención la investidura de Mariano Rajoy como Presidente de Gobierno, existen sólidas razones que en muchos países europeos de asentada cultura democrática hubieran determinado desde hace bastante tiempo la dimisión del líder del PP como máximo responsable de dicha formación. Está en primer lugar su evidente incapacidad como gobernante. A finales de 2011, tras la desastrosa etapa Zapatero, España se encontraba inmersa en una crisis galopante que afectaba a los ámbitos económico, institucional, moral y de unidad nacional. Los votantes, conscientes de la gravedad de la situación y profundamente decepcionados por el sectarismo y la frivolidad del entonces Secretario General del PSOE, se arrojaron en brazos del Partido Popular otorgándole la mayoría absoluta más amplia de su historia. A esta circunstancia se añadía la desmoralización completa de un Partido Socialista descabezado y derrotado, lo que ofrecía a Rajoy en aquel momento la posibilidad real de acometer las reformas estructurales que España necesitaba sin tener que vencer apenas resistencia. Si en el primer semestre de 2012 hubiese puesto en marcha, tal como le reclamaron no pocas voces serias de su espacio ideológico, una ambiciosa agenda política abarcando la estructura territorial del Estado, la independencia de la justicia y de los órganos reguladores, la calidad de la educación, la flexibilidad del mercado laboral, la fiscalidad, la eficiencia de la Administración, la reducción del gasto público consuntivo, la democratización interna de los partidos, la erradicación de la corrupción y la mejora del sistema electoral, hoy nuestro país estaría en condiciones de aprovechar al máximo la recuperación. Si con la clase política más incompetente y venal de Europa y un Estado que drena recursos a un ritmo insostenible, estamos creciendo al 3%, no cuesta imaginar como estaríamos si Rajoy hubiese aprovechado la coyuntura extremadamente favorable que se le brindó hace cinco años.


















