Max Weber distinguió entre la ética de los principios y la ética de la responsabilidad y Nicolás Maquiavelo separó el ámbito de la moral privada del de la moral del gobernante. De acuerdo con el gran sociólogo alemán, los que ejercen la actividad política ven limitada su adhesión a los valores en los que creen por la realidad de sus obligaciones públicas, que en ocasiones les conduce a modular o incluso a contradecir en sus decisiones las reglas éticas que rigen su conciencia o las bases ideológicas de su concepción de la vida colectiva. La célebre frase de José Luis Rodríguez Zapatero "bajar impuestos es de izquierdas", pronunciada en épocas de falsa prosperidad debida a las burbujas financiera e inmobiliaria y corregida brutalmente bajo la fusta de Bruselas cuando llegó la recesión, denota este tipo de separación entre las convicciones y las necesidades del momento, aunque el ex-Presidente no lo sabía porque él pertenece más al mundo de la fantasía que al del duro acontecer cotidiano.

La España perezosa que empieza a superar la crisis, y la España fratricida que se desafía en el abismo y se encona en sus fantasmas, se redimen en la figura sensacional de Julio Iglesias, que el martes ofreció en Cambrils el único concierto peninsular de su gira en marcha.
Las conclusiones a las que ha llegado el parlamento de Cataluña sobre la creación de un futuro Estado, además de haber sido debatidas y aprobadas ilegalmente, constituyen una apología de Corea del Norte y Venezuela.

Según escribo esta semana en Periodista Digital, y por cosas del azar, Pedro Sánchez y Alberto Rivera lo tienen a huevos para arrinconar contra las cuerdas a Mariano Rajoy. Y que conste que no soy sospechoso de ser amigo de ninguno de los dos. Ni de los tres.

Hay etiquetas que, a pesar de usarse de manera hueca, se venden bien en determinados patios ideológicos. En consecuencia, cuando un político quiere sacar pecho, especialmente si fracasa en el arte de gobernar, acostumbra a ir al catálogo. Al fin y al cabo, la incapacidad política tiende a camuflarse con el postureo retórico.

El primer Alderdi Eguna fue el último domingo de septiembre de 1977. Al último en Foronda, también el último domingo de setiembre, le faltó algo de pulso. Pero éste año tomará las espinacas de la campaña electoral y una semana antes será el gran mitin de campaña. Y por todo lo alto.