Aunque la frase se atribuye a Julio César, no parece que haya ninguna prueba que confirme la autoría, pero se sabe que fue una técnica muy eficaz para mantener las fronteras de los imperios. Divide te impera, aconsejaba el viejo latín, y ciertamente no hay manera más eficaz de dominar los pueblos conquistados.
Todo se acaba, incluso los malos matrimonios, que suelen ser los que duran más. Quizás es que de vez pelearse no se aburren. Sea como sea, lo cierto es que hay matrimonios que se aguantan precisamente porque no se aman mucho, dado que donde no hay amor hay necesidad. Y esta necesidad ha sido la cuerda que ha ligado el matrimonio CDC-UDC durante años, a pesar de la evidente desconfianza -ya menudo malevolencia- each other. Pero el enorme terremoto del proceso catalán, capaz de engullir partidos y siglas con gran voracidad, ha devorado también el viejo matrimonio, y lo ha hecho para que las necesidades ya no son compartidas.
Quienes me hacen el honor de leerme con asiduidad conocen mi estima por la familia. Por supuesto, y está dicho, no me refiero a ninguna estructura estándar, sino a ese comedor de casa que teje una tupida red de amor, respeto y convivencia, sea cual sea el modelo. La familia como escuela de amor. La familia como solidaridad. La familia como espacio donde acumular gotitas de felicidad. En ese tipo de familia que llora, lucha y ríe junta y que se añora cuando se distancia, en esa familia creo como en nada, porque es la única verdad que no ha fallado al ser humano a lo largo de los siglos.
Deberían subir el sueldo a los miembros del Constitucional porque hacen tanto trabajo decapitando leyes catalanas que se están ganando la medalla de Isabel la Católica. No pasa semana que no tengamos noticias vinculadas a este persistente espíritu capador, lo cual nos recuerda que no estamos delante de los tuteladores de la Constitución, sino enfrente de un organismo político puesto por políticos y que tiene como objetivo el ideal político de cortar las alas a las naciones históricas.
Nada está aislado en este fenómeno ideológico que nos ha declarado la guerra global. A pesar de que se habla de "lobos solitarios", sería un error considerar la tragedia de París como un hecho individual. Y para ayudar a desmentirlo, aporto algunos datos para entender la bien trabada telaraña yihadista.
De golpe, una noche cualquiera, un programa de televisión a altas horas, el tiempo relajado, y un inesperado clic ilumina el momento. No estaba guionado, ni pautado, y por ello mismo, surgido con naturalidad casi naif, fue mágico. José Corbacho dirigía la escena, embutido en unos tacones imposibles para hacer un papel de miss. Y entonces hizo la pregunta, una de esas preguntas de Corbacho del ji-ji ja-ja, que tienen su miga. "Si hubiera un holocausto nuclear, ¿a qué pareja, hombre y mujer, escogerías para preservar la especie humana?", espetó a las chicas de Hable con ellas. Y fue entonces cuando se levantó la gran Sandra Barneda, magnífica en su cuerpo diez, felizmente brillante cada vez que habla, y respondió: "A mi pareja, que es una mujer, y al tío más guapo y fértil que haya en la Tierra". Y zas, pasó, como si no hubiera pasado, como si no fuera insólito, ni excepcional, ni poco normalizado. Como si, por fin, fuera natural, común y normalizado. Es decir, como si la homosexualidad femenina ya formara parte de nuestra sociedad sin barreras, ni estigmas por superar. Como si ya no fuera noticia.
Mariola Vargas, en su "examen" para ser idónea para el cargo de alcaldesa de Collado Villalba. La aprobaron... : "Voy a mostraros lo que soy. No te voy a decir que soy un perro judío, que no lo soy".