El Dios bufón

Cicerón, cuyos dos mil años de vigencia lo convierten en el más moderno de los analistas, escribió que la verdad se corrompe con la mentira, tanto como lo hace con el silencio. Precisamente por ello, lo más importante que ocurre en Venezuela es el grito de la calle. A pesar de los esfuerzos del régimen por imponer su mentira con la mordaza de la represión, en un camuflado golpe a la democracia, la abigarrada, pero valiente oposición ha conseguido quebrar la opacidad y vencer al miedo. Algunos de los presos políticos más emblemáticos del mundo se pudren en sus cárceles, y en el asfalto de sus calles hay sangre de manifestantes muertos, pero el paso adelante, forjado en años de lucha, parece definitivo.


















