Crítica a Gellner y la sustanción de las naciones

Gellner sostiene de forma consistente que en sus manifestaciones específicas el nacionalismo fue una "contingencia, no una necesidad universal". Para Gellner era el perro que no llegaba a morder el que facilitaba la pista vital para entender el nacionalismo y, específicamente, la arbitrariedad de su particular encarnación, en agudo contraste con las afirmaciones del carácter primordial e inevitable de los mismos nacionalistas; como el argumenta "los más poderosos nacionalismos deben, o bien fracasar, o bien, más comúnmente se abstendrán siquiera de buscar expresión política."


















