Feliz año nuevo Damas y Caballeros
Ha sido un año 2.023 duro y despíadado: tan malo como aquellos memorables malos de las películas de Serie B. Tal vez lo note más con el paso del tiempo -como aquellas heridas viejas que duelen cuando empieza a llover- pero presiento que los acontecimientos que, día tras día, van sucediéndose en nuestra vida -tanto en la personal como en la colectiva- ya no dan tregua y ni, tan siquiera, tienen la más mínima compasión. Estamos rodeados de enemigos políticos -ellos mismos han elegido la senda de la guerra y la pérdida de cualquier mútua cortesía- y también de enemigos personales. Es toda una divertida adivinanza comprobar en quiénes de ellos coinciden ambas condiciones y en quiénes no. Afortunadamente, las personas que nos quieren mal -y hablo ahora en nombre de todos- son extensamente rebasadas por aquellas que nos quieren bien. Sea por esto o por lo otro, nos hemos pasado el año corriendo de un lado para otro en mitad de una profundísima crisis económica y debajo de una auténtica avalancha de miseria política y social.













