¡Salud y República!
Que no se rasguen las vestiduras los más puristas si me atrevo a respaldarme en el amplio altavoz que me confiere mi siempre privilegiado lugar desde esta tribuna editorial para afirmar que el 14 de abril de cada año debería ser declarado fiesta nacional en nuestro país. Mal que le pese todavía a algunos a estas alturas de siglo XXI, y por increíble que parezca, conmemorar la proclamación de la IIª República serviría para dignificar, y porque no también honrar, a toda una generación de hombres y mujeres que dieron los mejores años de sus vidas en pos de hacer realidad los más utópicos de sus sueños.













