ETA, ¿tregua trampa?
Con la fuerza y precipitación de un elefante ataviado con txapela se tomaba la licencia de interrumpir la sagrada costumbre nacional del vermut dominical colándose a través del televisor en miles de hogares de nuestro país y con carácter de urgencia. La banda terrorista ETA, en comunicado oficial, hacía el anuncio, a través del diario Gara su intención, tan inmediata como ampliamente pronosticada (y citamos textualmente) de "decretar de inmediato un alto al fuego permanente, general y verificable". La imagen de los tres encapuchados vascos, uniformados con su típica boina y vestidos con su habitual proceder, se nos hacen extrañamente y a estas alturas ya raramente familiares. ¿Será por qué esta es la enésima tregua anunciada infructuosamente por la banda terrorista?
Y es que el alto al fuego decretado por los etarras, y atañéndonos a antecedentes cercanos, no nos permite ser excesivamente optimistas ni mostrarnos ni mucho menos halagüeños al respecto. El Gobierno de Rodríguez Zapatero, que ha venido negando en las últimas fechas que mantuviera conversaciones abiertas con la banda terrorista (?), debe tomarse la afrenta como un paso adelante, un gesto estratégico con muy diversas y paralelas lecturas posibles, pero ni mucho menos como un salto hacia el vacío definitivo. La banda canallesca de ETA solamente será vencida y aparcada totalmente de nuestro día a día cuando ceda de manera definitiva e inevitablemente las armas. No se pueden lanzar las campanas al vuelo cuando enfrente de la mesa tienes a un interlocutor que esconde una pistola en el regazo y carga con cientos de muertos en su conciencia.
¿Será este el primer paso en una nueva etapa? ¿O se trata simplemente de una estudiada estrategia en clave política para presentarse a las Elecciones Municipales de 2011 y colarse, cuan caballo de Troya, en nuestras instituciones públicas? Con ETA, y vistos antecedentes, esperanzas tantas como concesiones: absolutamente cero.
Sería tan aventurado como irresponsable por parte del Partido Socialista caer en la tentación de atribuirse el avance con la banda terrorista y querer apuntarse el tanto en clave electoral. Con los muertos, con las víctimas de esta lacra organizada, no existe más que la cuestión prioritaria del Estado. Esté quien esté en el sillón de Moncloa. Aquí no vale ni PP, ni PSOE, ni viejas rencillas en clave política. Por una simple cuestión de responsabilidad institucional. Contra el terrorismo, todos somos uno. Sin siglas. Sin colores. Con ETA, no valen concesiones. Ellos, a la hora de apretar el gatillo, jamás titubean.












