Para escribir esta columna me vino a la cabeza, y no sé la razón, una noticia que leí hace un par de años que vino de la Universidad de Northampton en el Reino Unido. Esta Universidad emitió un aviso de contenido previo a la lectura de la novela «1984» de George Orwell por incluir «material explícito» que algunos estudiantes podían entender como «ofensivo y molesto». Los alumnos fueron prevenidos en una asignatura llamada «Identidad en construcción». La obra de Orwell, publicada en 1949, trata de la esencia del Estado totalitario que persigue el pensamiento individual, manipula la información y vigila y reprime a sus ciudadanos, es decir, el Estado español de hoy trasladado al Gobierno de Pedro Sánchez. El terror reflejado en la novela estriba en la aniquilación del yo y la destrucción de la capacidad para reconocer la realidad, y contiene otros puntos interesantes como lo que puede ocurrirle a una sociedad que no valora las libertades académicas ni su propia historia, o el sistemático despojo del significado del lenguaje mediante un régimen que se propone erradicar las palabras, las ideas y los sentimientos que conllevan... En fin, una tiranía que intenta hacer imposible entender el mundo real, y busca disfrazarlo con fantasmas y mentiras, es decir, el Estado que pretende y está logrando Sánchez. Me resultó irónico que una Universidad, que representa el pensamiento crítico y libre y fomentadora de ideas creativas, se erija en élite protectora de nuestra sensibilidad, es decir, se convierta en una especie «Gran Hermano». Además, es muy preocupante la similitud que está alcanzando la sociedad actual con lo que refleja la obra de Orwell.