Trump otra vez
Regresó Trump, el nuevo coco de los progres y el nuevo mesías de los fachas. Y, sobre todo, la prueba más evidente de hasta qué punto nuestra cultura política, española y europea, está totalmente colonizada por la cultura estadounidense. Aunque no hay que culpar a nadie: a fin de cuentas, ha sido proclamado un nuevo emperador y las colonias andamos expectantes.
Una vez asumido esto, es necesario darle una vuelta a todo el asunto. A pesar de todo, los estadounidenses no son europeos, y los europeos no somos estadounidenses. Digo esto porque siempre resulta tentador imitar al que se cree un modelo de éxito. Sin embargo, la política al otro lado del océano funciona bajo otros valores y otras visiones. Europa y los EEUU tienen historias muy diferentes.
Trump ha declarado el día de su investidura como presidente que “Dios me salvó para hacer que EEUU vuelva a ser grande otra vez”. Creo que ninguno de nosotros se puede imaginar a un presidente de gobierno en Europa que diga algo así y todos se pongan de pie a aplaudir. Más bien generaría una risa irónica. Pero allí se acoge con normalidad, porque forma parte de su identidad: son el país destinado a formar la nueva Jerusalén terrestre.
Y para que esa Jerusalén ilumine a la humanidad, es necesario que “EEUU sea grande otra vez”. Y hay que remarcar lo de EEUU, ningún otro. Una grandeza en la cual solo cabe un proyecto. Aquellos que esperan poder medrar o recoger algunas migajas a la sombra de las alas del imperio, se equivocan.
Una Europa unida e independiente es incompatible con “Make America Great Again”; Una Hispanidad en la que América central y Sudamérica, por no decir México, puedan decidir su destino, es incompatible con “Make America Great Again”; Que el mundo árabe pueda acabar con la lacra del yihadismo, es incompatible con “Make America Great Again”; Que en Eurasia puedan dejar de ser un territorio colonizable y divisible es incompatible con “Make America Great Again”; y que África pueda dejar de ser una tierra de pillaje es incompatible con “Make America Great Again”. En resumen, el “Make America Great Again” es incompatible con el planeta.
Las políticas de Donald Trump pueden ser beneficiosas si se ve obligado a aplicarlas en su casa. Más industria, más seguridad, más política familiar, menos woke… Los EEUU deben atender a tantos frentes ahora que lo más sensato para ellos será contraerse, y dejar que los europeos nos arruinemos económicamente y moralmente por ellos contra Eurasia. Entonces, el fuego y las bombas nos devolverán a la realidad: ese será nuestro beneficio…
Ahora, seguid jugando al buen y al mal emperador: Ningún millonario estadounidense va a luchar por nosotros.













