Según los medios de comunicación, hablados, escritos, con imágenes y sin imágenes, por cierto, no muy afines al poder, que son apenas los que se pueden contar con los dedos de las manos y que se denominan independientes, nos están contando casos escandalosos un día sí y otro también. En cualquier país medianamente democrático, bastaría para echar del poder a nuestros gobernantes de turno y quizás a más de uno colocarlo entre rejas. ¡Sólo habría que plantear las cosas seriamente! Indudablemente, estamos en el umbral de una dictadura, tan vilipendiada en otros tiempos y que ahora, con Constitución, con urnas y con libertad, vamos derechos a ella. Eso sí, con legalidad encubierta. A saber, hay millones de parados y los sindicatos, cada vez más verticales, ni se inmutan. Claro que esas llamadas «subvenciones», que no son más que sobornos encubiertos, los hacen estar quietecitos... ¿A quién votarán en las próximas elecciones estos sindicatos?... Creo que la respuesta es obvia. Cuando hay refriegas por esos mundos, según quiénes sean los contendientes, echan a los «artistas» subvencionados, vociferantes ellos, acompañados siempre de algunas personas de buena fe engañadas : pues por lo que se ve, en esta España, estamos sufriendo el engaño, que es el pan de cada día. Y así, según algunas imágenes, se ven actores, actrices, escritores y gentes que se llaman a sí mismas «intelectuales»... Y salen, como digo, haciéndose cómplices de esta dictadura sanchista que padecemos. Ignorancia es la palabra con la que defino en la actualidad a nuestro país, donde todo parece normal, todo es justificable : aborto, eutanasia, terrorismo, prevaricaciones, robos, mafias y hasta piratas del Mediterráneo... ¡Y no confundan a estos últimos con la saga Piratas del Caribe! Y es que España está llena de mediocres.