Necesidad de higiene
Es cierto que el público, y qué aguante tiene el público, está clamando desde hace tiempo por la higiene, pero la referente a otros ámbitos más comunes y por supuesto menos íntimos. El público clama por la higiene y por la salud de nuestra democracia, y lo que se demanda desde la barrera, antes que nada, es la urgente atención a los que acaban en un callejón sin salida heridos por la crisis que nunca acaba y provocada por este inepto Gobierno de Pedro Sánchez. Estos heridos son jóvenes parados y familias enteras sin ingresos que no ven una solución a una injusta realidad de la que no son responsables. Sí, esa es la dura cara de la crisis, que contrasta con la cara dura de los evasores que esconden lo robado en los llamados paraísos fiscales, y éste es el más urgente de los asuntos en los que se debería llegar a acuerdos: por justicia y por dignidad. ¿Tan difícil es eso? Lo que el respetable exige es una limpieza exhaustiva de corruptos, porque el olor es cada vez más insoportable. Claro está que para aquellos que están acostumbrados a oler sus propias boñigas, creen que las boñigas que huelen mal son sólo las de los demás. ¿Y si se dejara trabajar a los expertos en saneamiento institucional? ¿Y si se barrieran los callejones de los despachos de cucarachas corruptas? ¿Y si se desinfectaran las pocilgas de esos marranos corruptos poniendo control al dinero que cambia tanto de color? ¿Tan difícil es esto? Por lo visto, muy complicado... ¿Por intereses? Ahí queda eso...













