Vencedores y vencidos
Tras contemplar atónitos la escena entre Vance, Trump y Zelenski, donde pudimos contemplar un desencuentro que nadie podía prever en directo, aunque eso fuera algo previsible puertas para adentro, que es donde se hacen las cosas serias y luego se escenifican de cara a la galería. Es dudoso que fuera una situación pactada, dado el sucio papelón de unos y otros.
Dado esto, y salvo jugadas o sorpresas de última hora, se puede decir que la guerra en Ucrania se halla en su final.
Como en todas las guerras, hay vencedores y vencidos. En el bando de los vencedores están los EEUU y Rusia. En el de los vencidos está Ucrania, y la UE. A primer golpe de vista, es como un poco raro que haya tanto unos como otros en los dos bandos al mismo tiempo. Sin embargo, en esta época tan extraña y caótica, podemos esperarlo todo. La posmodernidad líquida son unas aguas turbias que pueden ocultar hasta lo más evidente.
Definamos primero los bandos. De los cuatro entes citados, en uno está Rusia y en el otro los tres restantes. De aquellos tres, está el líder, el amo, el que decide, que no es otro que los EEUU. Los otros dos, Ucrania y la UE, son las tropas indígenas, los auxiliares, los que ponen la sangre y pagan la factura del carnicero. Esta guerra, que empezó en 2014 y no en 2022, fue por iniciativa de los EEUU, con pruebas tan evidentes como aplastantes de su apoyo, financiación y legitimación.
Pero, también los hay que hablan de una curiosa teoría, del gran teatro orquestado por Rusia y EEUU para volver a someter a Europa a sus designios, como hace más de 30 años atrás, durante la Guerra Fría. Sería interesante si no fuera porque no se aguanta por ningún lado. La razón es tan simple como la situación que se vivió en 1962 con la crisis de los misiles rusos en Cuba, que a punto estuvo de hacer estallar una Tercera Guerra Mundial hasta que se pudo llegar a un arreglo. Que ahora se llegue a otro arreglo entre rusos y yanquis no los hace más amigos que en 1962 y demuestra otra vieja tesis: estas dos potencias son los únicos entes soberanos del conflicto. Por eso son los vencedores y las comparsas (UE) y los peones (Ucrania) los vencidos.
Ucrania va a tener que aceptar las condiciones yanquis, y la UE también. Condiciones pactadas con los otros vencedores, por supuesto. Ucrania entregará territorios, recursos y dinero de una deuda perpetua, poniéndose en una situación mucho peor que antes de 2014 y todo porque su rusofobia les impulsó a aceptar el plan yanqui.
La UE promete dinero y ayuda a Ucrania de manera épica. Todos sabemos el valor de las promesas de Occidente, y sobre todo, del valor de promesas que no pueden cumplirse. Todo apunta a un intento de recoger las migajas que caigan al suelo de la mesa en el banquete de los EEUU en Ucrania…
El desprecio que ha sufrido Zelenski en directo ante las cámaras de TV, lo ha sufrido igualmente Europa en su conjunto, en Arabia Saudí o cuando Macron fue a Washington y salió con cajas destempladas.
Europa carece de soberanía, Europa son 27 oligarquías dominadas por la política exterior estadounidense. La UE es un club de Estados enfrentados entre sí, una Unión de Enanos. Dentro de este club se forman grupos y alianzas dependiendo del tema. Hay una división norte-sur. Otra este-oeste. Otra centro-periferia. Unos fastidian a otros para sobrevivir, se mienten y se roban. Lo más seguro es que Macron fuera ante Trump para mendigar por Francia, esa Francia que nunca ha asimilado que desde la derrota de Sedán en 1870 ante Prusia se ha ido eclipsando en el planeta, hasta acabar siendo invadida por este planeta.
Para los yanquis la OTAN se ha ido transformando en una organización obsoleta y muy cara. 800 mil millones al año para luchar inútilmente contra una Rusia a la que es imposible derrotar militarmente. Por eso la dejarán caer y delegarán en los gobiernos europeos la responsabilidad económica de su mantenimiento, a costa de recortar y luego liquidar los servicios sociales y el Estado del bienestar, mientras se aumentará considerablemente el presupuesto de Defensa. Y el vencido, Europa, lo acatará.
La única salida a esta situación para Europa sería la unión política, económica y militar. Tal vez no se produzca nunca, pero es la única oportunidad para la supervivencia de los españoles, franceses, alemanes y otros pueblos. Incluso para los británicos que ya se salieron de la UE, pero no pueden mover su isla: se darán cuenta de ello si algún día desembarca en sus costas un ejército y no haya nadie en Europa para auxiliarlos.
Si no surge un movimiento europeísta fuerte, encarnado en partidos, o países, o líderes fuertes, o una ideología potente, los europeos lo pagaremos muy caro, más que ahora: se pagará con la esclavitud de las generaciones futuras.
En conclusión, el futuro de Europa ahora lo deciden entre los EEUU y Rusia, igual que hace más de 30 años. El precio de la sumisión consiste en no avanzar y en retroceder en todo: socialmente, económicamente, tecnológicamente y culturalmente. Más pobres, más enfrentados, más ignorantes, luego más sometidos.
Europa debería nacer políticamente y crear un ejército único y una diplomacia única. Pero para lograr eso es necesario un trabajo de años, algo que no parece haberse iniciado ahora mismo, en medio del cortoplacismo y las mentiras de nuestros gobiernos.













