El mayor error de España, las Autonomías

El PP y el "soplillo" Montoro, lejos de reducir al armatoste Autonómico para no crujir tanto a los ciudadanos, les permite a las "Reinonas" que sigan gastando.

El PP y el "soplillo" Montoro, lejos de reducir al armatoste Autonómico para no crujir tanto a los ciudadanos, les permite a las "Reinonas" que sigan gastando.

Mas ha desconvocado la consulta. Perdón, el referéndum, hablemos con propiedad. Lo que para unos es un golazo por parte del Gobierno central y de las "sanísimas" instituciones del Estado -en muy buena forma ellas, sólo hace falta ver las encuestas de satisfacción popular con estas y los políticos-, para otros es un simple coitus interruptus del que se sabe más o menos cómo se la ha metido, pero no cómo se la sacará. Porque los escenarios son los siguientes:

Mediterráneo Digital es plenamente consciente del trascendental momento histórico que atravesamos, en una nueva situación socio política marcada indudablemente por el contexto de crisis económica que padecemos, el descrédito de la clase dirigente y dinamitada desde todas las esferas por las crecientes tensiones de los nacionalismos periféricos europeos.
Somos una generación contemporánea que, por los designios del panorama internacional actual, está irremediablemente llamada a cambiar el devenir de nuestro trayecto en común de un sistema agotado. Nada volverá a ser igual después de esta devastadora gran crisis global.

Ultraconservadora y reaccionaria a machamartillo; meapilas pretridentina admiradora de los "Legionarios de Cristo", hasta el horripilante escándalo del padre Maciel; antiabortista siempre, en cualquier caso, por supuesto; enemiga acérrima del divorcio ("porque soy católica"); martillo de prostitutas ("salvo las de lujo"); homófoba ("Los matrimonios de homosexuales nunca serán igual que los de heterosexuales, de la misma manera que dos manzanas dan lugar a otra manzana, y una manzana más una pera nunca darán lugar a otra manzana"¿?); contraria incluso a la regulación de las parejas de hecho ("Con todos mis respetos, una pareja de hecho no es exactamente igual que una familia").

Nos decían que 'no existía ningún riesgo para la salud', que no debíamos 'alarmar a la población', que la posibilidad de un contagio de Ébola en España era 'absolutamente remota' y que su propagación, sorteando las estrictísimas y 'ultra desarrolladas medidas de seguridad' preparadas por nuestro Ministerio, era poco menos que ciencia ficción. Todo previsto al milímetro.

Parece lo que parece, y lo que parece es tan simpático que ya no sabemos si tomarlo a cachondeo, como si la vida política fuera un eterno homenaje al sainete, o entrar en un permanente e insano estado de indignación. Pero lo cierto es que las noticias del abuso y el reabuso -y perdonen por el palabro- se acumulan en las esquinas de la información, y cada vez que parece imposible superar, por falta de vergüenza, una noticia de feos tintes, la siguiente consigue perder aún más vergüenza.

Seguramente muchos conocen el chiste del tipo que se acerca a una atractiva joven sentada en la barra de un bar y se interesa por su precio. Ante la reacción indignada de la interpelada, que le cubre de insultos por haberla tratado de meretriz, el individuo se defiende recordándole que "preguntar no es ofender". Esa es exactamente la situación entre Artur Mas y el Tribunal Constitucional. El Presidente beneficiario de cuentas en Liechtenstein pretende con expresión fingidamente ingenua que él sólo se ha dirigido a los ciudadanos de Cataluña para formularles una inofensiva cuestión, a saber, si consideran que su Comunidad debe ser un estado independiente o no, y que su ley de consultas aprobada ad hoc le faculta para ello. Dado que este referendo encubierto no es vinculante sobre el papel, Mas aparenta no entender los motivos por los cuales el Alto Intérprete de nuestra Norma Suprema admite a trámite un recurso en contra del Gobierno de la Nación mayúscula, al que acusa de no permitir un ejercicio democrático en su nación minúscula.