Ana Botella o la trayectoria de una perfecta inútil

Ultraconservadora y reaccionaria a machamartillo; meapilas pretridentina admiradora de los "Legionarios de Cristo", hasta el horripilante escándalo del padre Maciel; antiabortista siempre, en cualquier caso, por supuesto; enemiga acérrima del divorcio ("porque soy católica"); martillo de prostitutas ("salvo las de lujo"); homófoba ("Los matrimonios de homosexuales nunca serán igual que los de heterosexuales, de la misma manera que dos manzanas dan lugar a otra manzana, y una manzana más una pera nunca darán lugar a otra manzana"¿?); contraria incluso a la regulación de las parejas de hecho ("Con todos mis respetos, una pareja de hecho no es exactamente igual que una familia").
Política de profesión, es decir, chupatintas (desde que aprobó las oposiciones para el Cuerpo de Técnicos de Administración Civil del Estado ha trabajado para la Administración Pública en el Ministerio del Interior, el Gobierno Civil de Logroño, el Ministerio de Obras Públicas, la Delegación de Hacienda de Valladolid y el Ministerio de Hacienda) o sea, no sabe lo que es ganarse la vida honradamente, aportando algo a la sociedad a la que exprime.
Dotada con el don de lenguas pudo exhibirse en Buenos Aires en su discurso delante del Comité Olímpico Internacional (COI) donde la Botella invitó a los miembros del COI a tomarse una "relaxing cup of café con leche in the Plaza Mayor" o animarse en un "romantic dinner in el Madrid de los Austrias". Su paso por la concejalía de Empleo del Ayuntamiento de Madrid, la de medio ambiente y la propia alcaldía ha sido un reguero de necedad, hipocresía, fraude e incompetencia.
En 2010, Madrid superó el límite legal medio anual de contaminación por dióxido de nitrógeno, partículas y ozono que marca la Unión Europea y superaron el máximo que recomienda la Organización Mundial de la Salud. Pero La Botella tiene (es) una solución para todo: cambió entonces una decena de estaciones municipales de medida de contaminación desde los lugares con más tráfico y donde se daban los niveles más elevados de sustancias nocivas en el aire hasta la periferia con lo cual se perdió la serie histórica de mediciones acumulada durante años. Aquí paz y después Gloria. Cómo se aprende de un político de la "talla" de Aznar...
No se olvida la gestión del Madrid-Arena de la alcaldesa. Además de largarse al día siguiente de la tragedia a Cascais, a un lujoso hotel, y pese a que su Vicealcalde, y sus concejales de Seguridad y Economía dimitieron en los siguientes meses a la tragedia, ella siempre se negó a asumir responsabilidad alguna en ello. En su línea.
La Botella protagonizó también una muestra exquisita de la sensibilidad social de su partido vendiendo a unos Fondos Buitre viviendas de alquiler de protección oficial alegando que "sólo supone un cambio de casero". En el mismo contexto que, para justificar la suciedad de las calles de Madrid, afirmó que los mendigos eran "una dificultad añadida" a la limpieza de las calles.
En el mismo sentido, revolucionó los parquímetros de Madrid castigando a los coches más viejos: los vehículos diésel matriculados antes de 2006 y los de gasolina anteriores a 2001 pagan más que el resto. Esto es, los de los ciudadanos más desfavorecidos y menos pudientes, que son para ella "el enemigo".
Como Pepe Botella (¿quizá su hermano?) se marcha sin lograr hacer triunfar la lógica ni el sentido común y se ha topado con la hostilidad popular incluso de muchos de los propios compañeros de filas. Como Pepe Botella, gobernó porque un familiar cercano así lo dispuso con su dedo, carente de mérito alguno para ello.
Tras la derrota en su propia "batalla de los Arapiles", abandonó Madrid el pasado día 10 vencida por sus propios compañeros de partido y, confiamos todos, como aquél otro Botella el 13 de junio de 1813, sin su valioso "equipaje", que consistía en las joyas de la corona española y obras de arte, para refugiarse en Francia, donde permaneció hasta la caída de Napoleón Bonaparte. Es decir, con ni un céntimo más de los que trajo cuando llegó. Veremos...
Ricardo Sáenz de Ynestrillas | La Batalla de las Ideas












