Nunca he tenido el instinto depredador propio de los humanos. Y no me refiero a palabras mayores, estilo gusto por la cacería, sino a la actitud ante los animales más insignificantes. Confieso que, de pequeña, era de ese tipo de niñas que se quedan extasiadas mirando las hileras de hormigas, o en los atardeceres lluviosos de los veranos en Cadaqués, salía a mirar las babosas y los caracoles que iniciaban su lento paseo nocturno. Y a diferencia de otros pequeños demonios de mi entorno, nunca corté la cola de una lagartija, ni soporté la idea de matar un animal.
Llega la declaración de Hacienda y muchos españoles vamos a marcar la casilla de la Iglesia, o quizá no, pero antes y "Por Tantos" españoles defraudados creo que es hora de repartir unas cuantas ostias -que no hostias- entre curas, cardenales y demás religiosos.
El 17 de Octubre de 1978, hijo de la abogada de Comisiones Obreras, María Luisa Turrión, y de Francisco Javier Iglesias, inspector de Hacienda y exmilitante del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota, conocido como el FRAP, llegaba al mundo el que, 37 años después, sería capaz de poner en jaque a todo el régimen constitucional, precisamente refrendado en apenas unas semanas de aquella histórica fecha.
El catalanismo político tiene una admirable facilidad para convertir sus frustraciones en enfermedades crónicas, y en negocio. El autonomismo fue durante los años 80 y 90 la enfermedad crónica y el negocio de las frustraciones del nacionalismo, hábilmente gestionado por el presidente Pujol y sus colaboradores.
¡Vaya, vaya!. Resulta que la tan cardada Doña Pilar de Borbón, reina del Rastrillo madrileño, tenía en sitio non sancto su dinerito. Nada menos que en Panamá y que además dejó el chiringuito, deprisa y corriendo, cuando su augusto hermano, D. Juan Carlos abdicó. Parece que no se fía de su sobrino Felipe.
Esta señora ha hecho, ella y sus allegados, de su capa un sayo, durante todos estos años. Tiene además muy mal tabaco y dice lo que se le ocurre. En el 2004 soltó una fresca y yo le hice una pregunta parlamentaria.
Como siempre el gobierno ni me contestó. El manto protector de la Administración cayó sobre esta señora tan lenguaraz. Y eran los socialistas.
Fue así:
La infanta doña Pilar, hermana de don Juan Carlos y presidente de la Federación Internacional de Hípica, se erigió el 3 de junio en la portavoz del aparente malestar existente entre los presidentes de las Federaciones españolas contra la propuesta aprobada en el Congreso de promover las selecciones deportivas autonómicas en los torneos internacionales.
Al parecer, hizo esta crítica en la Asamblea General del Comité Olímpico Español ante el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky. Además de mostrar su protesta, comentó que ella había informado de su postura "a los máximos organismos internacionales y en carta privada al Rey".
Siendo legítimo que cualquier Federación muestre públicamente lo que considera conveniente, no es de recibo se esgrima el nombre del Rey como elemento de presión ante un asunto estrictamente político.
Por todo esto, este Senador solicita del Gobierno la respuesta a la siguiente pregunta:
¿Es admisible que se esgrima el nombre del Rey como elemento de presión ante una votación parlamentaria y que el secretario de Estado no haya puntualizado que este comentario es inadmisible? ¿Piensa el Gobierno cumplir el acuerdo del Congreso de los Diputados en relación a la promoción de las selecciones deportivas autonómicas?
Palacio del Senado, 15 de junio de 2004
Iñaki Mirena Anasagasti Olabeaga
Respuesta del Gobierno:
El Ministerio de Educación y Ciencia, a través del Consejo Superior de Deportes, valora las diferentes opiniones de los/as presidentes/as de las Federaciones de una forma discreta y respetuosa con el principio democrático y constitucional de libertad de expresión.
Asimismo, el Consejo Superior de Deportes comparte el acuerdo del Congreso de los Diputados de promocionar las selecciones deportivas autonómicas, en el marco de la normativa vigente.
Madrid, 15 de julio de 2004
El secretario de Estado de Relaciones con las Cortes.
No fue noticia. Si lo hubiera sido, debería haber tenido un lugar en primera plana de cualquiera de los medios de comunicación de ámbito estatal con este contundente titular: «El Gobierno desautoriza a la hermana del rey». Pero como nadie dijo nada, la noticia no existió.
Asistimos al final de un mundo que ha sido extraordinario. Un mundo delimitado por las clases sociales pero dinamizado por el esfuerzo personal; basado en la Ley pero matizado por los paraísos fiscales. Hasta hace dos días, el blanqueo de capitales era una hipérbole que sólo se aplicaba al dinero procedente del narcotráfico y de la trata de blancas. Those were the days cuando teníamos confesor en lugar de psiquiatra e íbamos a Ginebra siempre entre semana, a ver lo nuestro cómo estaba.
Una de las muchas tonterías del buenismo es su aversión a considerar a los cristianos como una minoría perseguida. Acostumbrados a lanzar sus dardos contra el catolicismo, se sienten incómodos ante la idea de que los cristianos son, hoy por hoy, después de los judíos, el colectivo más perseguido del mundo.