Ave Sánchez, morituri te salutant, dicen Alegría, Puente, y otros
Sánchez es una persona predecible: hace siempre lo contrario de lo que dice.
Por eso, y si fuera Puente, Alegría, etc., me preocuparía mucho.
Sánchez es una persona predecible: hace siempre lo contrario de lo que dice.
Por eso, y si fuera Puente, Alegría, etc., me preocuparía mucho.
El 18 de enero de 2026, los españoles sufrimos un golpe en nuestros corazones, ante la catástrofe ferroviaria, al que se unió la impotencia de no poder hacer nada, y de ver que estamos en manos de inútiles, cuando no de criminales, que también.
Tras el trágico accidente ferroviario del tren de alta velocidad en Córdoba, asistimos a una representación en la cual se interpretan varias escenas superpuestas y que se solapan las unas a las otras. El horror que viven las familias de las decenas de fallecidos; la investigación sobre las causas concretas del accidente; el reparto de presuntas responsabilidades; el cruce de acusaciones entre los políticos; la construcción del relato; etc.
Vaya por delante mi más sentido pésame a los familiares de todas las víctimas de la incompetencia del régimen comunista sanchista, de sus coimas o cohechos, y de su desprecio a la vida humana.
De tanto ocultar la verdad con mentiras
Me engañé sin saber que era yo quien perdía
De tanto esperar, yo que nunca ofrecía
Hoy me toca llorar, yo que siempre reía
(Me Olvidé de Vivir. Canción de Julio Iglesias)
Comenzaré diciendo que políticos y corruptos no son palabras sinónimas, aunque a muchos se lo parezca. Que hay políticos honrados, aunque escasos, y pienso que el problema de fondo es la profesionalización política.
La intervención militar estadounidense en Venezuela ha marcado un antes y un después con la detención del dictador Nicolás Maduro y su esposa, porque este arresto histórico abre ahora sí una posibilidad mucho más real hacia una transición que devuelva a este país la libertad y la prosperidad