Hombres de Honor, inmarcesibles: don Antonio Tejero Molina
Son los sobradamente conocidos y aunque se quiera o no por los enemigos de las patrias, quedarán en la historia imborrable de los acontecimientos innegables.
Son los sobradamente conocidos y aunque se quiera o no por los enemigos de las patrias, quedarán en la historia imborrable de los acontecimientos innegables.
Últimamente se ha puesto de moda inventar días destinados a esto y aquello, en ocasiones a auténticas chorradas.
Doce años de experiencia profesional, como Fiscal Sustituto, los que van de 1999 a 2010, me han permitido llegar a varias conclusiones:
Lo que quiere decir, no lo que dice.
La baja estofa del populacho aborregado con su jerga envenenada en el odio a los principios más sagrados y en la revancha que jamás perdona las derrotas, cuando vienen de la mano del mundo cristiano, lleva a denigrar y degradar hasta los conceptos más respetables de la historia, de la filosofía y de la virtud cristiana del santo patriotismo, dando a tales conceptos esas ínfulas insultantes y zafias de lo que forjó gloriosa historia y salvación del mundo católico y de la única cultura occidental, capaz de traer el progreso del mundo como la historia ha demostrado.
Ante el desvelamiento público de los Archivos Epstein podemos encontrar varias posturas. Unos dicen, bien documentados, que esos festivales degenerados que celebran los miembros de las élites dirigentes siempre se han celebrado: basta consultar las fuentes romanas, por ejemplo. Y tienen razón.
No sabemos si Azcón quiso adelantar las elecciones motu propio, u obedeciendo órdenes superiores de Feijóo, el socialista camuflado que dirige (es un decir), el PP nacional.
Me había propuesto no volver a hablar de Montero, para no hacerle publicidad gratuita, y que siga condenada a la insignificancia política, que es donde siempre debería estar, pero es imposible.