Se terminó la fiesta
Uno de los mejores argumentos para la defensa del capitalismo y del libre mercado era que proporcionaba la oportunidad de acceder al consumo masivo a todos, incluida la clase trabajadora. Y además lo realizó en algunas partes del mundo: los USA, Europa occidental… Mientras se presentaba al resto del planeta como un lugar incómodo con regímenes que impedían el disfrute de los deseos materiales: Bien fuera por razones religiosas o ideológicas, o por tratarse de tiranías. Se nos decía que en el autodenominado “Mundo libre” simplemente bastaba con aprovechar las oportunidades de una economía abierta y donde nadie iba a juzgar en qué gastabas tu dinero.













