Extremismos
He seguido con divertido interés la polémica que iniciaron Arcadi Espada y Federico Jiménez Losantos sobre los extremismos patrios. Entrometerse en un choque argumental entre semejantes pesos pesados del panorama intelectual español equivale a intentar mediar en un combate entre un tigre de Bengala y un león del Serengueti, es decir, constituye a todas luces un ejercicio de alto riesgo, pero como los conozco muy bien a los dos desde hace muchos años y a ambos profeso un sincero y profundo afecto, al que ellos siempre muy amablemente han correspondido, me atrevo a echar mi cuarto a espadas en esta polémica. Hasta ahora, después de que Arcadi abriera el fuego con una columna titulada “Por el fin de la indecencia”, siguió una réplica de Federico en otra, situada en la misma página y misma colocación, de encabezamiento “Indecencia sin fin” a la que respondió Arcadi con una pieza denominada “No debería perder guapeza” y ha rematado hoy -escribo estas líneas el viernes- Federico con un texto al que ha bautizado con el ingenioso hallazgo “Ciudanaderías”. Veremos si el cruce de afiladas hojas dialécticas sigue o si los contendientes tras dos enérgicos mandobles cada uno dan el lance por zanjado.













