Generación de las tres hostias. El otro día Alba, una enseñante de secundaria, me relató su última experiencia en distancias cortas con Jonathan, uno de esos elementos que aun no se ha incluido en la tabla periódica a pesar de ser muy común en nuestro entorno.
La cuestión central de la posible salida de la crisis en España ha quedado perfectamente identificada tras los cuatro últimos años de Gobierno de Zapatero y los quince meses que llevamos de Rajoy en La Moncloa. Se trata, lisa y sencillamente, de si los dos grandes partidos nacionales están dispuestos a reformar la estructura del Estado y el tamaño del sector público para moderar apreciablemente el gasto de las Administraciones con el fin de permitir que las familias y las empresas puedan ahorrar, pagar sus deudas e invertir, o no tienen intención de hacerlo. Sabemos a estas alturas que el PSOE no piensa moverse en esta línea, por el contrario recomienda incrementar todavía más un esfuerzo fiscal que los contribuyentes soportan con grandes dificultades. En cuanto a la cúpula del PP, no hay señales de que perciba esta gran reforma como una necesidad porque desde su llegada al poder nada efectivo ha impulsado en este sentido.
Doctor por la Universidad de Salamanca. Teniente Coronel de Infantería. Escuela de Guerra del Ejército de Tierra. Departamento de Operaciones y Logística.
Tenemos la obligación de seguir intentándolo. Tenemos la obligación de procurar la coordinación de nuestras escasas fuerzas, de poner en común nuestros pobres recursos y de integrar –mediante fórmulas sencillas de trabajo conjunto- todos los elementos humanos y materiales de que dispongamos. Este asunto es tedioso... ¿verdad? Entiendo que este asunto aburre. Es normal que la mayor parte de nosotros haya caído en un estado de cierta postración política: en una absurda conformidad frente a esta situación lamentable. Pero muchos no nos resignamos. Existe un sentimiento arraigado entre nosotros sobre la necesidad de emprender -las veces que haga falta- alguna nueva singladura común. Sin falsos dramatismos –y sin absurdas e histriónicas disyuntivas- tal vez sea el momento de tomar una decisión definitiva. Se trata –una vez más- del viejo dilema entre las dos posibles opciones del nacionalsindicalismo: o defendemos las posturas viejas del viejo falangismo inmovilista, o respaldamos las opciones que, dentro de nuestro entorno político, se han caracterizado por un carácter abierto y renovado. Se trata del problema de siempre y tambien de las mismas soluciones, si bien la situación de España ya no nos deja demasiado margen para la reflexión pausada. Porque, tal vez, ahora existe -con más fuerza que nunca- la tercera posibilidad: la de quedarse en casa para siempre. Yo no pienso hacer eso. Y muchos de vosotros tampoco.
Aunque hay más de 600 Mitzvot o mandamientos divinos en la Torá, no hay duda de que son los Diez Mandamientos los que se han convertido en el eje troncal de la cultura judeocristiana. El famoso decálogo bíblico que fue entregado a los humanos por voluntad divina en el monte Horeb o monte Sinaí es la base que ha permitido construir nuestra modernidad.
Doctor por la Universidad de Salamanca. Teniente Coronel de Infantería. Escuela de Guerra del Ejército de Tierra. Departamento de Operaciones y Logística.
Las alarmas de la insensatez nacional saltaron una vez más a raíz de conocerse esta noticia: “Arturo Mas recorta en bomberos pero paga bilingüismo en Guatemala”. Que no cunda el pánico, no pasa nada. Como siempre ocurre, las noticias son efímeras y este titular pronto pasará al olvido. Pero ahí estaremos los miembros del Movimiento Masby dando el “coñazo” para recordarlo.