El problema de Ada Colau y la moratoria para construir hoteles en Barcelona no es la regulación que el sector necesite o el modelo de ciudad que queremos. El problema, el drama de la izquierda, y muy especialmente de la izquierda salvaje, es que está tan acostumbrada a vivir de nuestras joyas que nunca ha pensado en cómo crear riqueza.
Aunque la frase se atribuye a Julio César, no parece que haya ninguna prueba que confirme la autoría, pero se sabe que fue una técnica muy eficaz para mantener las fronteras de los imperios. Divide te impera, aconsejaba el viejo latín, y ciertamente no hay manera más eficaz de dominar los pueblos conquistados.
Entre las muchas inconsistencias y banalidades del programa de Podemos, destaca una última bobada salida de la boca de Pablo Iglesias. La forma de Estado es un tema de debate público y existen en el mundo diversas modalidades de esta institución clave de los ordenamientos constitucionales. El vértice simbólico y político de una nación puede adoptar la variedad monárquica o la republicana y dentro de estas dos grandes categorías hay tipos diferentes de formularlas. En el panorama internacional encontramos monarquías absolutas como Arabia Saudita, casi absolutas como Marruecos, rotatorias como en Malasia o estrictamente representativas sin poder alguno efectivo como Dinamarca, Suecia, Holanda o España. Dentro de las repúblicas, las hay con presidentes sin facultades ejecutivas, como Italia o Alemania, o con jefaturas de Estado que a su vez son cabezas del gobierno, como Estados Unidos o Méjico, o también las que utilizan sistemas intermedios, como Francia. Cada país adopta la modalidad que mejor se adapta a su tradición y a sus circunstancias y que sus ciudadanos acepten.
El domingo llevé a mi hija a la playa y al ver a la gente y lo que hacía pensé que es un milagro que las cosas nos hayan ido hasta ahora tan bien siendo una democracia. Si yo fuera político fomentaría el abstencionismo, en la confianza de que los más inteligentes sienten el impulso natural de votar y sólo hay que insistir a los más burros. Si ponderáramos el voto según el cociente intelectual de su emisor, nuestra democracia sería más avanzada. Si la ponderación se realizara según lo aportado en la declaración de la renta, seríamos una gran potencia mundial.
Todo se acaba, incluso los malos matrimonios, que suelen ser los que duran más. Quizás es que de vez pelearse no se aburren. Sea como sea, lo cierto es que hay matrimonios que se aguantan precisamente porque no se aman mucho, dado que donde no hay amor hay necesidad. Y esta necesidad ha sido la cuerda que ha ligado el matrimonio CDC-UDC durante años, a pesar de la evidente desconfianza -ya menudo malevolencia- each other. Pero el enorme terremoto del proceso catalán, capaz de engullir partidos y siglas con gran voracidad, ha devorado también el viejo matrimonio, y lo ha hecho para que las necesidades ya no son compartidas.
Aznar dijo que antes de romperse España se rompería Cataluña y no pudo ser más preciso su diagnóstico. Primero se rompió el PSC, y la que siempre había sido la primera fuerza municipalista de Cataluña saltó por los aires, dividida por el independentismo. Y ayer se rompió el corazón del catalanismo, el invento más sólido y estable de la política española desde la recuperación de la democracia. Es un hecho que a las próximas elecciones autonómicas, anunciadas para el 27 de septiembre, Unió y Convergència concurrirán por separado. Convergència considera que Unió es un lastre para su credibilidad independentista. Unió considera que es suicida la estrategia convergente de imitar a Esquerra, y que cuando los mítines de Mas se llenan de "estelades", las urnas se vacían de votos. Ninguno de los dos partidos quería aparecer como el que que rompía, pero los dos han ido tensado la cuerda hasta que la ruptura ha sido inevitable.
Ramiro Ledesma no era nazi. Ni racista ni xenófobo. Fue uno de los fundadores principales del nacionalsindicalismo, doctrina sindicalista revolucionaria próxima, hasta casi la asimilación doctrinal, con el anarcosindicalismo y, en general, con toda la tradición histórica del sindicalismo revolucionario.