Votos, escaños y bla, bla, bla...

La construcción del relato es fascinante, tanto que los mitos han devorado a los hechos. Veamos los hechos: primero, Catalunya, a través de su mayoría parlamentaria absoluta, una mayoría social del 80% y el 90% de sus municipios, pide un referéndum. Es decir, pide poder consultar al pueblo sobre su futuro, y para ello quiere contar los votos. Además se aviene a hacerlo en cualquiera de las opciones que permite la ley, y para ello dedica tiempo y negociación para encontrar una salida consensuada. La respuesta es el no a todo, no a refrendar, no a votar, no a consultar y casi a no respirar si el aliento huele a demasiado catalán.


















