Otra vez tú

Otra vez el dolor, otra vez la frustración, otra vez La Civilización asomada al abismo de que el mal existe. Otra vez el relativismo, otra vez la mediocridad, otra vez las afueras de Dios.

Otra vez el dolor, otra vez la frustración, otra vez La Civilización asomada al abismo de que el mal existe. Otra vez el relativismo, otra vez la mediocridad, otra vez las afueras de Dios.

"No podemos tener Libertad, Igualdad y Fraternidad sin Seguridad"
La expansión del Estado Islámico es una de las más brutales y violentas pruebas de que vivimos tiempo de guerra global, implacable y permanente.

Cuando mi abuela decidió retirarse y confiarle Semon a mi madre, le dije que se equivocaba. Y que las consecuencias iba a pagarlas ella, el negocio, mi madre, mi hermana y yo, y así acabó sucediendo al cabo de los años. Mi madre nunca ha sido una empresaria pero mi abuela, que era la primera que lo sabía, insistía en que era su única hija. Mi madre tenía la urgencia histórica de demostrar que tenía razón y que los demás estábamos equivocados.

A un paso de la gloria o a un pie del ridículo. Y no me refiero al resultado del proceso, porque tanto si la hoja de ruta alcanza sus objetivos como si se queda a medio camino, puede transitar en ambos sentidos: o dando una imagen seria e inteligente y una unión política sostenible o perdiendo el GPS, haciéndose la cama unos a los otros, rebajando el horizonte a ras de tierra y permitiendo que la mezquindad gane la partida. El primer supuesto nos acerca a la gloria, a la categoría como país, a la feina ben feta, al ideal de excelencia que históricamente late bajo la ambición de la nación catalana. El segundo sólo nos puede llevar al ridículo más sonoro de nuestra historia. Y lo desgraciado del momento es que ambas opciones son posibles.

El caso es que el día en que el jefe del Estado Mayor, José Julio Rodríguez, prometió su cargo en lugar de jurarlo, se organizó un revuelo institucional injustificado. Digo yo que la misión de un militar, máxime de un general, no es la de creer en Dios, es creer en su patria y defender la unidad territorial, incluso con su vida. ¿O tiene otra misión el Ejército?

Pedro Sánchez ha dicho que rechaza por igual la derecha del PP y la de Ciudadanos. Es comprensible que los socialistas usen el concepto de la derecha como un insulto. Lo que es demencial, y terrible, es que la derecha haya asumido el insulto y, cautiva y desarmada, reniegue de ella misma.

La CUP se lo ha dejado claro a los otros independentistas, los de la lista de Junts pel sí: si quieren sus votos para investir un Presidente de la Generalitat que, por supuesto, no sea Artur Mas, han de aceptar su hoja de ruta. El plan que proponen produce más asombro que rechazo porque desborda cualquier límite propio del pensamiento racional. El hecho de que alguien crea en serio que en la Cataluña, la España y la Europa de hoy se puede construir un nuevo Estado en contra del orden legal español y europeo, con impago de la deuda, crecimiento desaforado del gasto público a la vez que disminuyen drásticamente los ingresos del erario, atropello del derecho de propiedad y nacionalización de sectores estratégicos de la economía, pertenece más al ámbito de la psiquiatría que al de la política. La pretensión de articular un proyecto nacional catalán impulsado por fuerzas cuyo modelo social y económico es diametralmente opuesto demuestra por sí solo la inviabilidad de la hipotética república catalana independiente.